25 sept 2014

La cuestión catalana

"Durante el primer tercio del pasado siglo los medios de comunicación escrita –que eran los únicos- denominaron cuestión catalana a las luchas obreras que tuvieron como escenario principal a Barcelona y su cinturón industrial. Pese a que Prat de la Riba había elaborado ya sus Bases de Manresa y Valentí Almirall escrito Lo catalanisme al calor de la Renaissance, ese no era el problema que por entonces preocupaba a la “buena gente” de la oligarquía y la alta burguesía catalana, sino el espectacular desarrollo del movimiento obrero que alcanzaría su cénit con la huelga de La Canadiense en 1919, huelga que terminaría convertida en general y que concluyó con la victoria de los trabajadores, la readmisión de todos los despedidos, la liberación de centenares de presos y, sobre todo, la implantación de la jornada de ocho horas en todo el Estado por primera vez en la historia de Europa: Era la Cataluña vital que ante la dejadez de los poderes públicos creaba escuelas modernas, centros de acogida para mujeres explotadas, sociedades de auxilio mutuo, cajas de resistencia, bibliotecas y no estaba dispuesta a dejar que los dueños del dinero y la explotación impusiesen su ley, costase lo que costase. Intransigente y feroz, la burguesía catalana prefirió entregarse en manos de la monarquía y los militares africanistas para que utilizando todos los medios acabasen con ese movimiento que amenazaba con trasladarse a todo el Estado y acabar con los privilegios seculares detentados por los poderosos de todas las especies. Aunque por aquellos años Cataluña contaba con uno de los movimientos obreros más pujantes y dinámicos del continente terminó chocando, quizá por errores estratégicos, con una plutocracia –la catalana y la castellana- compuesta por adinerados, religiosos, militares y torturadores dispuestos a que las cosas siguiesen siendo como Dios manda a tiro limpio ley de fugas en mano. Milans del Bosch, Anido y Arlegui, Primo de Rivera y Franco fueron los brazos ejecutores de la burguesía más canalla que ha conocido nuestro país, un país al que para someterlo no dudaron en incendiar y destruir durante tres años de guerra fascista y más de cuarenta de dictadura sangrienta y ominosa.

La tiranía franquista fue tan demoledora que todavía hoy seguimos sufriendo los efectos letales de su herencia y casi nada es lo que parece ni lo que debería ser, suplantadas ideas y proyectos generosos por otros ajenos a la búsqueda de la felicidad del común. Helder, maldito Herder, filósofo alemán de medio pelo radicalmente opuesto a la Razón y a las ideas liberadoras que partían de la Ilustración, habló del Volksgeist, o espíritu de los pueblos. Según él cada pueblo tenía un carácter y era completamente distinto a los demás, afirmación que cae por su peso a poco que analicemos con un poco de seriedad el intinerario histórico de cualquier país, desde España a los Estados Unidos del Norte de América y comprobemos fehacientemente las veces que han dicho diego donde dijeron digo. Sin embargo, al contrario que las ideas de Voltaire, Kant, Rousseau, Engels o Jaurès, las de Helder, muy inspiradas en la tradición literaria medieval, siguen muy vivas y continúan marcando, hoy más que ayer, nuestro presente y futuro.

Un pueblo, un territorio, una lengua y la voluntad de serlo: Indudablemente Cataluña es una nación, una nación a la que amamos y queremos con todo nuestro ser personas que no vivimos allí, y a la que odian de manera cerval los mismos que niegan a las mujeres el derecho a decidir sobre su maternidad, los mismos que pretenden que los trabajadores acudan a su trabajo por un plato de escudella, los mismos que se dan golpes de pecho ante un crucificado y pisotean a quien tienen, o creen tener, un poco más abajo, los mismos que fabrican bombas racimo, que privatizan derechos que creíamos para siempre, que dirigen a policías como si estuviesen en una dictadura, los mismos que sólo ven verdad en el privilegio, en el egoísmo y en la negación de todo lo que pueda perturbar, siquiera mínimamente, su trágica manera de ser y de pensar a costa de los demás, los mismos que se emocionan ante un desfile militar o al ver pasar su magnífica bandera.

Sí, todo esto empezó cuando los que hoy poseen el Gobierno central y se llenan la boca con la palabra España –su España- decidieron recurrir el nuevo Estatuto de Cataluña aprobado por el pueblo catalán sin demasiado entusiasmo porque estaba en otras cosas. Empero, el entusiasmo ausente entonces, se tornó en respuesta contundente de la ciudadanía cuando el alto tribunal decidió secarlo, vaciarlo de contenido en sus partes más sensibles: Cataluña, que es una nación, no podía serlo porque así lo habían decidido las gentes del pasado, tenía que ser, por tanto, lo que no quería ser. Desde entonces, una política demencial perpetrada por quienes desde La Moncloa sólo saben de ordeno y mando, de sagradas escrituras y de por mis cojones que no, ha posibilitado la reacción mayoritaria de un pueblo harto de casi todo.

No me cabe ninguna duda de que los catalanes tienen derecho a decidir y que decidirán más bien pronto que tarde porque no encuentran otra salida ante las humillaciones que vienen sufriendo desde aquella vergonzosa campaña de boicot a los productos de aquel país promovida por la ultraderecha en el poder y sus aledaños. Es posible que decidan separarse de España, dejándonos huérfanos a quienes confiamos en ellos como principal motor de progreso. Para algunos, entre los que me cuento, será un día triste como todos los días en los que se pierde a un ser querido o se ve aparecer una nueva frontera, pero pienso que también lo será para muchos catalanes antifascistas y anticapitalistas, porque lo que no les estará dado decidir será liberarse del Fondo Monetario Internacional, de la Comisión Europea o el Banco Central, porque los bancos seguirán estrujando a los de abajo como es su vocación, porque la deuda continuará asfixiando a los que menos tienen y más trabajan, porque la privatización de la Educación y la Sanidad llevada a cabo por el nacionalismo en el poder, es un hecho consumado, porque la exclusión seguirá en cada acera, porque Cataluña continuará siendo una economía dependiente en buena medida del turismo y de las grandes transnacionales, porque los ladrones fiscales abundan allí tanto como las setas en otoño, porque el espíritu de Salvador Seguí, Buenaventura Durruti, Ferrer i Guardia, Pi y Margall, Federica Montseny, Fabra Rivas, Luis de Zulueta, Joaquín Xirau,  Marcelino Domingo o Amadeo Hurtado, también allí reposa en el desván polvoriento donde se guarda todo aquello que ha dejado de sernos útil o ignoramos y al que sólo suben, de vez en cuando, quienes de verdad buscan el saber y la justicia".

por Pedro Luis Angosto 
nuevatribuna.es | 23 Septiembre 2014

Ébola, el Pentágono se instala en África

La desgracia que enluta África no es para el régimen de EEUU más que un buen pretexto para desplegar tropas estadounidenses en ese continente




Washington anuncia la creación de un puesto de mando militar en Liberia

Ante la «epidemia sin precedente de ébola que se extiende de manera exponencial en África Occidental», el presidente Obama anunció que «a pedido del gobierno liberiano» Estados Unidos establecerá «un puesto de mando militar en Liberia».

Se trata de un «cuartel general de mando para la fuerza conjunta», precisa el AfriCom ([el mando militar estadounidense en África] cuya «área de responsabilidad» cubre todo el continente, con excepción de Egipto). Bajo las órdenes del general Darryl Williams –quien ya se halla en Liberia–, ese cuartel general contará con al menos 3 000 militares estadounidenses, un puente aéreo y un centro de selección en Senegal y ejercerá el «mando y control» de la operación internacional contra el ébola, que incluye el envío de personal médico y hospitales de campaña.

Según Obama, esto es «un ejemplo de lo que sucede cuando Estados Unidos toma el mando para enfrentar los más importantes desafíos mundiales». En su reciente discurso, Obama detalló al mundo la lista de esos desafíos, afirmando que sólo Estados Unidos tiene «la capacidad y la voluntad de movilizar el mundo contra los terroristas del ISIS [Emirato Islámico (ex EIIL)]», de «unir el mundo contra la agresión rusa» y de «contener y erradicar el ébola».

Aunque es extremadamente remota la posibilidad de que el ébola llegue a extenderse hasta Estados Unidos, Obama subrayó en el discurso que pronunció en el Centro de Control y Prevención de Enfermedades –con sede en Atlanta, Georgia– que en África Occidental esa enfermedad ha provocado la muerte de «más de 2 400 hombres, mujeres y niños». Acontecimiento ciertamente trágico aunque bastante limitado si lo relacionamos con el hecho que la población del África Occidental se eleva a alrededor de 350 millones de personas, que toda la región subsahariana cuenta casi 950 millones de habitantes, que cada año el sida mata en la región más de un millón de adultos y niños, y que en el África subsahariana y en el sur de Asia simples diarreas acaban cada año con las vidas de 600 000 niños de menos de 5 años (más de 1 600 muertes al día).

Esas enfermedades, al igual que todas las demás llamadas «enfermedades de la pobreza», que cada año provocan en el África subsahariana varios millones de muertes prematuras y casos de invalidez, son consecuencia de la malnutrición, de la escasez de agua potable y de las malas condiciones higiénico-sanitarias en las que vive la población pobre. Esa población, según los datos del Banco Mundial) es el 70% de los habitantes de la región y el 49% vive en condiciones de pobreza extrema. Así que la campaña de Obama tiene todas las características de un pretexto.

El África Occidental, donde el Pentágono ahora instala su propio cuartel general invocando oficialmente la lucha contra el ébola, es muy rica en materias primas: petróleo en Nigeria y Benin; diamantes en Sierra Leona y Costa de Marfil; fosfatos en Togo y Senegal; caucho, oro y diamantes en Liberia; oro y diamantes en Guinea y Ghana; y bauxita en Guinea. Las tierras más fértiles se reservan para el cultivo de cacao, piña, maní y algodón. Pero la población local prácticamente no se beneficia con la explotación de esos recursos ya que las transnacionales y las élites locales se reparten los ingresos, además de enriquecerse con la exportación de maderas preciosas, sin importales las graves consecuencias de la deforestación para el medio ambiente.

Pero los intereses de las grandes compañías estadounidenses y europeas están en peligro debido a las rebeliones populares (como la del delta del Níger, resultado de las consecuencias medioambientales y sociales de la explotación del petróleo) y a la competencia de China, cuyas inversiones resultan mucho más útiles y ventajosas para los países africanos.

Para tratar de mantener su influencia en África, Estados Unidos creó en 2007 el AfriCom. Utilizando como cobertura las supuestas operaciones humanitarias, esa estructura militar estadounidense recluta y forma en los países africanos oficiales y miembros de las fuerzas especiales locales a través de cientos de actividades militares. Una base fundamental para la realización de esas operaciones es la base de Sigonella –en Sicilia–, donde está desplegada la Task Force de los marines estadounidenses. Desde esa base parte la rotación de los escuadrones estadounidenses en África, fundamentalmente en África Occidental.

Desde allí comienza la campaña de Obama «contra el virus del ébola».

por Manlio Dinucci
25/09/2014
Il Manifesto - Red Voltaire

22 sept 2014

Una generación perdida

Dedicado a Manuel Menor, esforzado maestro de varias generaciones, que me ha inducido a escribir este artículo.

"Un joven amigo belga se ha instalado en Madrid durante cuatro meses para cursar un Erasmus sobre Administración de Empresas en la Universidad Autónoma. Cuando llevaba apenas una semana lo encuentro preocupado y cariacontecido buscando algo desesperadamente en su ordenador, y me cuenta la peripecia que acababa de vivir. Al presentarse aquella mañana en la clase donde se debía empezar a impartir una de las asignaturas del curso, los ocho alumnos que con él estaban matriculados en tal disciplina se encontraron con el aula vacía y sin que profesor alguno compareciera. Después de esperar más de media hora intentaron averiguar cuál era la causa de aquella ausencia. Nadie en el Departamento ni en la Secretaría les dio razón y les remitieron, como es ya habitual, a Internet. En aquellas páginas que estaba consultando comprobó que la asignatura había desaparecido del currículum.

Totalmente perplejo me confesó que en Bélgica nunca le hubiese sucedido una cosa semejante. Siempre me hubieran avisado antes, me explicó, porque todo el curso estaba adjudicado desde Bélgica por el director del Erasmus de su especialidad, en ese país. Se trataba pues de encontrar otra asignatura que pudiera sustituir a la perdida, combinando nuevamente los días de clase con los que ya tenía contratados. Encontró una que se llama Coordinación Educativa, lo que para una carrera económica como Administración de Empresas no sabíamos qué podía significar. Acudí a Manuel Menor, sacrificado profesor durante varias décadas, y éste me explicó que era imposible conocer lo que contenía la asignatura sin ver el programa, que naturalmente no aparecía en la página web, porque en España se están impartiendo en este momento ¡7.000 masters!

Ante esta sorprendente cifra Menor me explicó que se trata de obtener dinero convirtiendo la Universidad en una fábrica de masters, doctorados, tesis y cualesquiera otra enseñanza que produzca algún beneficio. Al mismo tiempo me pregunto cuántos alumnos y alumnas de otros países seguirán viniendo si la organización de los Erasmus en España es como la que ha sufrido mi joven belga.

El propósito del Ministerio de Educación es convertir la enseñanza, de todos los grados, en un negocio. Se liquidan las escuelas públicas y se crean nuevos colegios privados -ya comienzan a ser más las plazas en las escuelas privadas que las de la pública. Para ello se ha seguido la estrategia de retirar recursos económicos a ésta, con lo que el mantenimiento no se realiza, los edificios se deterioran, y cuando las cañerías se rompen y los techos se deshacen en goteras es preciso cerrarlos. Al mismo tiempo, en su vecindad, se construye otro colegio de alguna orden religiosa, a la que se le han cedido los terrenos gratuitamente y se le ha dado el dinero para levantar el inmueble. A continuación se le asignan los fondos establecidos por la ley –es lo que llaman concertada, que en realidad sigue siendo pública puesto que la pagamos todos- y a los propietarios se les permite escoger al alumnado -ya sabemos que la mayoría de los alumnos y alumnas inmigrantes no van a las privadas-, y cobrar por diversas actividades extraescolares que constituyen un pago adicional. Mientras se disminuye el presupuesto de la escuela pública se aumenta el de la concertada, a la vez que se produce la contradicción de que cada vez hay más alumnos en aquella, porque las familias ya no pueden pagar los extras que facturan las órdenes religiosas.

Este año el gobierno español ha informado al ECOFIN de que el gasto educativo bajará nuevamente hasta quedarse en el 3,9% del PIB. En 2009 se dedicaba el 5,09% . Portugal invierte el 5,6, Francia el 5,8, Países Bajos el 5,9, Irlanda y el Reino Unido el 6,2, Bélgica el 6,5, Finlandia el 6,8, Noruega el 6,9 y Suecia el 7. España, en 2015, se situará al nivel del año 1987 cuando la enseñanza obligatoria alcanzaba únicamente hasta los 14 años, las escuelas infantiles públicas de 3 a 6 años eran muy escasas y, por supuesto, no se tenían las exigencias del conocimiento actual. Pero el discurso de los políticos, periodistas y contertulios que se dedican a realizar la propaganda de las medidas del Ministerio es asegurar que la mejor educación no se consigue con dinero, que se trata de estimular a los alumnos y exigirles más compromiso y dedicación al estudio. Y apoyan semejante tesis asegurando que países que obtienen un alto ranking en las pruebas del informe PISA invierten menos dinero que nosotros, aunque en ninguna estadística se encuentren tales datos.

Porque cuando se cierran escuelas cuando los techos se hunden y se reparten los alumnos por otras varias, lejos de sus domicilios y perdiendo el entrenamiento y los lazos establecidos con profesores y otros compañeros en los años anteriores; cuando se despide a los maestros y hay que amontonar los alumnos de una clase en los de otra, aunque sean de diferentes edades, origen étnico y capacidad intelectual; cuando es preciso contratar a profesores eventuales, pagándoles unas cantidades misérrimas que deberían ofenderles, para que corrijan los exámenes de septiembre porque no hay docentes fijos suficientes, con lo que los nuevos ni conocen a los alumnos ni saben cómo se ha impartido el curso. Cuando las escuelas no disponen de centros deportivos, cuando en varias ciudades los padres tienen que encerrarse en edificios vacíos que debían contener escuelas infantiles, cuando se interrumpen las obras de las escuelas públicas y los niños y las niñas se almacenan en barracones, es difícil que los datos del informe PISA nos sean favorables. Porque la cuestión del dinero que se invierte en la educación es de fundamental importancia. Naturalmente para las clases trabajadoras, porque los ricos no han notado ninguna merma en sus ingresos ni en la calidad de la enseñanza de sus hijos e hijas.

El Partido Popular que es el administrador ejecutivo del gran capital está cumpliendo seriamente su programa –en contra de lo que creen los ingenuos- que claramente consiste en hundir en la ignorancia a la mayoría de la población, con una escuela miserable, asistida por maestros y maestras situados en la última escala social de los profesionales para volver a hacer realidad el triste adagio español de “que pasa más hambre que un maestro de escuela”, a fin de que los trabajadores y las trabajadoras no tengan más preparación que la que se necesita para fregar hospitales y servir comidas. Una clase media, cada vez más pobretona, pagará más o menos malamente la escuela concertada, creyendo que así le proporciona una buena educación a sus niñas y niños, que no deben mezclarse con los desgraciados emigrantes.

Esta será una generación perdida porque cuando algún nuevo gobierno se decida a considerar la educación un bien social que debe repartir equitativamente entre todos sus ciudadanos y ciudadanas, la que tiene seis años hoy estará ya sirviendo de limpiadoras en Marbella y de camareros en Londres. Mientras una élite bien situada, en la que se encuentran los nietos y las nietas de los grandes banqueros y empresarios, se forma en escuelas extranjeras y realizan doctorados y masters en varios continentes.

Alguno de esos 7.000 másters pagados a precio de Harvard, que ofertamos en las Universidades españolas, para que el ministro Wert cuadre las cuentas que tiene que rendirle a los dirigentes de la Europa rica que nos están esquilmando".

publico.es/lidia-falcon/2014/09/15


17 sept 2014

Un curso que viviremos intensamente

"Termina el verano y comienza lo que promete ser uno de los cursos políticos más intensos de las últimas décadas.

El desparpajo de gobernantes y poder financiero para seguir imponiéndonos medidas asfixiantes que benefician a los que más tienen continúa marcando la agenda oficial, pero algo está cambiando. 2014 pasará a la historia como el año en el que el descontento y la indignación dieron paso a una mayor acción política y social. El curso que ahora comienza será sin duda histórico y clave.

Son muchas las personas que han abierto plazas a las que sigue llegando gente y que se esmeran para que en esos espacios quepan mayorías reales capaces de desplazar a quienes ahora gobiernan guiados por la ley de las elites. Son muchas las que entienden ya que la política no se hace desde nichos o partidos burocratizados, sino que debemos asumir una militancia de la vida cotidiana como ciudadanos capaces de participar, sugerir, proponer e intentar detener los abusos continuados que se aplican en nuestro nombre, con la excusa de que no hay otra salida.

Si tuviéramos que adelantarnos y elegir un nombre para bautizar este curso que ahora comienza, podríamos apostar por "el año que viviremos intensamente", porque independientemente de los futuros resultados electorales, nuestra sociedad experimenta ya la consolidación de un tejido social dispuesto a intervenir en la historia para intentar cambiarla, a través de asambleas, debates, acciones sociales y políticas.

Desde el 15M crece la cultura política: en bares, playas, en la calle, en la puerta de los colegios mientras esperamos la salida de nuestros hijos, incluso en la televisión, se habla de lo que nos pasa: de que no llegamos a fin de mes, del crecimiento de la desigualdad, del aumento de la riqueza de las grandes fortunas de España, de las nuevas medidas que nos arrebatan más derechos y, con todo ello, de la necesidad de un cambio político ya. La estafa ejecutada desde el poder es cada vez más nítida y clara, en un proceso similar al del traje del cuento del emperador desnudo.

Iniciativas como Podemos, Guanyem, Ganemos –así como algunos sectores de otras agrupaciones políticas y sociales– escribirán la historia de este curso. Son ellas las que han logrado colocar encima de la mesa un debate real, después de tantos años de política de cartón piedra, limitada a la agenda impuesta por el poder. Cada vez hay más personas que quieren y pueden participar en espacios nuevos caracterizados por ser inclusivos y por tanto ampliables, es decir, capaces de albergar mayorías y donde no caben viejas prácticas cocinadas en cúpulas y en despachos.

Por primera vez en mucho tiempo la debilidad del régimen del 78 es palpable: el bipartidismo pierde fuerza, y con él, las políticas económicas que nos han llevado hasta los  niveles de pobreza y desigualdad actuales. Hay una capacidad objetiva para poder cambiar las cosas, y en ello juegan un papel clave las cotas de implicación de la gente. Pero a la vez la agenda de las elites prosigue, implacable, ejecutando medidas que nos hacen muy difícil vivir como seres humanos en todo el sentido del término.

El Fondo Monetario Internacional sugiere que nos bajen más los sueldos.  Las mutuas decidirán sobre las bajas laborales de los trabajadores, privatizando así gestiones propias del servicio sanitario. La Unión Europea, en una carrera hacia el abismo, sigue defendiendo los intereses de Estados Unidos por encima de los suyos propios.

El patrimonio de las grandes fortunas españolas creció un 9,3% hasta junio, mientras el Gobierno invierte 75 millones de euros menos en  becas y la tasa de paro de españoles con estudios universitarios en paro triplica a la de la OCDE.

Con la reforma fiscal el Estado dejará de ingresar 7.000 millones de euros y los ricos pagarán menos. La mano de obra se ha vuelto a abaratar, la universidad española se sitúa entre las más caras de Europa, y en Madrid más de un millón de personas vive con menos de 484 euros al mes.

Por todo ello el próximo año y medio es de suma trascedencia. De lo que ocurra en el plano político dependerá si este país se sumerge ya, irremediablemente, en el magma del subdesarrollo y la corrupción o si, por el contrario, logra cambiar para que sea la gente, y no una elite, quien tome las riendas al servicio de los intereses de la mayoría.

Comienza un curso en el que la transformación política merece el aporte de la participación ciudadana. En el que muchos trabajarán duro para que un posible proceso constituyente real no quede reducido a una simple transición restauradora. Ocurra lo que ocurra, 2014-2015 será sin duda un periodo que pasará a la historia de la política de este país. Del nivel de contribución de la gente dependerá la consolidación de una fuerza ciudadana y de una mayoría social capaces de poner fin a las políticas que nos han despojado de derechos fundamentales y que han hecho de la vida pública un negocio privado. Otra política es posible, y ya se está demostrando".

por Olga Rodríguez 
16/09/2014
eldiario.es

Un verano cualquiera en España

El PP quiere reformar la Ley Electoral para profundizar en la democracia y que dos más dos sean seis por imperativo legal

"La prensa rosa le hace la ola a la nieta de Franco en el pazo donde veraneaba su abuelo y Federico García Lorca nos dejó. Homenajean a la Legión Cóndor. Los alcaldes de Valladolid y de Málaga compiten en el Grand Prix del machismo. Un grupo religioso planea instalar 1.300 cruces en los montes de Madrid. A Merkel se le cae un trozo de queso, se agacha y lo recoge.

El PP quiere reformar la Ley Electoral para profundizar en la democracia y que dos más dos sean seis por imperativo legal y, de paso, para quitarse de encima al rojerío que cuando suma dos y dos le salen cuatro. Botella pide a la Virgen de la Paloma empleo para todos y, se entiende, que también para ella. Pujol ha confesado pero, pobre, sus acólitos dicen que la culpa es de España, que él no quería. Y muchos lo sabían hace 30 años, pero justo cuando iban a contarlo les llamaron por teléfono y luego se les olvidó contarlo.

Ana Mato dirige la emergencia sanitaria del ébola desde su whatsapp y deja tirados, de momento, a los enfermos de hepatitis C. Y sigue siendo ministra. Euskadi confirma que no sólo sabe crear cocineros excelsos y abre la exitosa veta de los alcaldes racistas. Y las marcas de cerveza emiten anuncios en verano cada vez más complicados de digerir.
Hallan 127 kilos de cocaína en el buque escuela de la Armada Juan Sebastián Elcano. Un teniente inicia una huelga de hambre tras ser arrestado por denunciar corrupción en el Ejército. Y el Gobierno autoriza un crédito extraordinario de 883 millones de euros para armamento. Que a ellos no les falte de nada.

Rajoy sale en una foto caminando en chubasquero con cara de te voy a comer el hígado, supermán. Rajoy sale caminando y esprintando a la vez. Rajoy sale haciendo el Camino de Santiago con pantalón vaquero y la camisa por dentro. Rajoy camina tanto que no le da tiempo a estudiar inglés. Afortunadamente, gracias a los intérpretes consigue otro puesto para Guindos. Y más aceite de ricino para España.

Los parlamentarios vascos cobran dietas por desplazamiento sin ir a trabajar. Los diputados del Congreso no están obligados a informar de los viajes a los que les invitan. Los periodistas que van invitados al Mundial, tampoco. Enrique Cerezo incorpora que “el fútbol entretiene a gran parte del país” a la casilla de desgravaciones fiscales porque sí. Los Thyssen se van a pasar unos días a Suiza para no tener que pagar sus impuestos en España. Y les dejan volver a España.

Todo va tan bien que la deuda pública supera el billón de euros. Bankia se negó a informar al Banco de España sobre las cuentas de la sucursal en Miami que utilizó la trama ‘Gürtel’. El Gobierno recortará 40.000 millones de euros más y le va a tocar al empleo público y las prestaciones de desempleo. El PP quiere impedir que los funcionarios se manifiesten contra los recortes. Y, de propina, Interior ha comprado más de medio millón de euros en material antidisturbios.

Así es un verano cualquiera en España. Así ha sido este verano en España. Conclusión. No os despistéis. Van a seguir. Van a seguir jodiéndonos la vida".

por Iker Armentia 
eldiario.es
27/08/2014 

11 sept 2014

Trabajo sin patrón en Europa

Repasamos las experiencias europeas más avanzadas en la recuperación de fábricas por parte de los trabajadores.


La plantilla de Fralib se concentra frente a unos juzgados de Marsella. / HELENE LE CACHEUX

De Francia a Grecia, cuatro experiencias de recuperación de fábricas en Europa muestran que se puede trabajar sin patrones.
CUATRO EXPERIENCIAS EUROPEAS DE AUTOGESTIÓN

Marsella
Fralib: el elefante victorioso

Hay un elefante en Francia que se ha transformado recientemente en un símbolo de lucha. Es el elefante que aparece en el logo de un té muy conocido en la región, producido desde hace 120 años en una fábrica, de nombre Fralib, situada en el área metropolitana de Marsella, a 20 kilómetros de la ciudad. La multinacional Unilever, dueña de la marca Thé Éléphant y también del té Lipton, decidió en septiembre de 2010 cerrar la fábrica y trasladar la producción a Polonia, en busca de mano de obra más barata.

182 trabajadores se quedaron en la calle. Pero reaccionaron rápidamente y ocuparon la fábrica. Desde allí empezaron a reivindicar, apoyados por los sindicatos, no sólo los salarios que les debían, sino también el derecho a mantener sus puestos y a autogestionar la producción. Unas medidas acompañadas de una campaña de boicot a la transnacional.

El 26 de mayo de 2014, tras más de 1.336 días de protestas y de ocupación de la fábrica, los trabajadores de Fralib obtuvieron una victoria histórica en la batalla legal contra Unilever, la cuarta empresa alimentaria más grande del mundo.

Aunque Fralib no pudo conservar la marca Éléphant, en el mes de julio los trabajadores lograron por fin retomar la producción del té y de las infusiones de hierbas. Además, consiguieron que Unilever los indemnice con 20 millones de euros por los daños causados por el cierre de la fábrica. Con este impulso, los 60 integrantes actuales de Fralib volvieron a sus puestos de trabajo en la fábrica, esta vez bajo control obrero. Ahora no sólo trabajan sin patrón, sino que han reem­plazado los aromas químicos por productos naturales y orgánicos provenientes de cooperativas de productores locales, en el ámbito de la economía solidaria y alternativa.

“Éste es un proceso que no tiene vuelta atrás”, dice Rima, obrera de Fralib desde hace varios años. Empezó a trabajar con contratos precarios. Ahora es integrante de pleno derecho en la cooperativa. “Desde que empezamos esta lucha, nos hemos dado cuenta de que estamos en una etapa muy importante con respecto a nuestra libertad como trabajadores y ciudadanos; hemos necesitado mucha fuerza, mucha energía, pero ahora tenemos que seguir adelante, sin detenernos ni tener miedo”, concluye Rima.

Estambul
Kasova: “No es sueño, es necesidad”

La ciudad de Estambul ha vivido un año de movilizaciones multitudinarias a partir de las resistencias del movimiento en defensa del parque Gezi, de los sindicatos combativos y de muchas otras experiencias de lucha en contra del autoritarismo del Gobierno, la explotación laboral, la especulación inmobiliaria o la expropiación de los bienes comunes. La historia de los obreros de la fábrica Kasova se ha desarrollado en este contexto, convirtiéndose en la primera fábrica recuperada en Estambul desde los años 70. Esta experiencia ha evolucionado en profunda relación con otras experiencias, entre ellas la de la fábrica ocupada Greif, desalojada por la policía el pasado mayo, o el periódico Karsi, ocupado y autogestionado por sus trabajadores.

La Diren Kasova (Kasova Resiste) se encuentra en Osmanbey, un barrio textil con una fuerte tradición de lucha obrera, cerca de la plaza Taksim y del parque Gezi. En los últimos seis meses de vida de esta fábrica textil, el antiguo dueño empezó a bajar los salarios, a despedir trabajadores y a reducir el volumen de producción. Cuando en 2013 la plantilla descubrió los planes del patrón, decidió tomar la fábrica y defender las máquinas, enfrentándose y resistiendo a la presión policial, a un intento de desalojo y a varias amenazas durante las noches de toma.

Los obreros han suplido la falta de experiencia sindical con la solidaridad de los vecinos y de varios grupos políticos. “En los meses de lucha se han construido conexiones con los vecinos, que se dieron cuenta de las amenazas de desalojo y empezaron a visitar la fábrica durante la toma. Al mismo tiempo, la relación con el forum [asamblea] barrial ha ido creciendo en intensidad. Todo esto ha sido clave, desde el principio, para el éxito de la lucha”, nos cuenta Bulent, uno de los integrantes de Kasova. “Sin salarios y sin ningún tipo de indemnización, fueron momentos muy difíciles”, dice. La solidaridad y el apoyo popular, en particular de los forums, asambleas barriales surgidas desde el movimiento de Gezi, junto a la determinación de la plantilla de Kasova, fueron determinantes.

Actualmente, los obreros de Kasova luchan para que les devuelvan las máquinas que consiguieron llevarse antes de la quiebra definitiva de la fábrica. La necesidad de empezar a producir para garantizar ingresos para los integrantes de la cooperativa es un tema vital, una urgencia económica, pero también política: demostrar que es ­realmente posible producir sin patrones, en el marco de la autogestión.

“Queremos empezar una campaña política para que nos reconozcan el derecho a producir sin patrón –dice Bulent–. Queremos reducir el horario de trabajo, mejorar nuestras condiciones de vida, trabajar de manera autogestionada: sabemos que no es fácil, pero queremos intentarlo. No es un sueño, es la necesidad de mantener un puesto de trabajo para sobrevivir de manera digna”.

Foto: Dominga Colonna, Cowoz, Officine Zero

Salónica
Trabajo sin patrón en Vio.Me

En Salónica, ciudad industrial del norte de Grecia, hace casi dos años que se de­sarrolla una historia que se ha convertido en referencia obligada en toda Europa. Es la historia de una fábrica abandonada por sus dueños, enseguida olvidada por el Estado y el Gobierno, ignorada por el sindicalismo burocrático. En esta fábrica, como en muchas otras de Grecia y el sur de Europa, los trabajadores fueron despedidos cuando la empresa entró en quiebra. En 2011, los trabajadores de Vio.Me, reunidos en asamblea general, decidieron tomar la fábrica y gestionarla ellos mismos. La fuente de inspiración fueron, una vez más, las empresas recuperadas argentinas.

“Gracias a la solidaridad pudimos recuperar lo nuestro, la dignidad de nuestras familias, y seguir con pasión y fuerza en nuestra lucha”, dice Makis, uno de los trabajadores de Vio.Me. Al igual que en el caso de Argentina, la recuperación de esta fábrica de materiales de construcción hubiera sido imposible sin las redes de apoyo y solidaridad de ciudadanos y movimientos sociales. 

Los trabajadores de esta fábrica afirman que es necesario pensar la producción en relación a las necesidades sociales. En primer lugar, en relación a las necesidades de la plantilla, no sólo las económicas, sino también pensando en la sostenibilidad del ritmo de trabajo, la seguridad, las relaciones sociales entre ellos. La producción también debe estar pensada en relación a las necesidades de la comunidad, de los grupos de apoyo de la fábrica, de los vecinos. Y también del medio ambiente: hace más de un año, Vio.Me inició la producción de detergentes ecológicos. La fábrica recuperada, afirman los trabajadores, es un patrimonio común, no pertenece ni a un patrón ni a los obreros, sino que es “parte de una lucha mas grande”.

El proceso de autogestión se concreta a través de prácticas cotidianas de democracia directa, basadas en la participación del conjunto de los integrantes de la cooperativa en la toma de decisiones. “Cada día nos encontramos en la fábrica y decidimos en asamblea durante la primera hora de trabajo las actividades del día”, nos cuenta Dimitris, otro trabajador de Vio.Me, “y una vez al mes tenemos la asamblea general de todos los integrantes de la cooperativa, en la que tratamos todos los temas de gestión, producción y las cuestiones políticas en conjunto”. Entran a trabajar a las 7h y salen a las 15h. “Estábamos acostumbrados a trabajar para otros. Ahora lo hacemos para nosotros”, dice Alexandros, otro trabajador de Vio.Me.

Dominga Colonna, Cowoz, Officine Zero

Roma y Milán
Recuperando Officine Zero y Ri-Maflow

En Italia existen muchas experiencias que consiguieron gestionar de forma diferente la producción, reinvertir las ganancias y transformarse en cooperativa. Pero destacan dos experiencias innovadoras surgidas de las resistencias contra las políticas neoliberales: Officine Zero, en Roma, y Ri-Maflow, en Milán.

El proyecto de reconversión de Officine Zero surgió de la lucha llevada a cabo en la fábrica RSI, un taller de reparación de ferrocarriles situado en el barrio de Casalbertone, a un kilómetro de Tiburtina, la nueva estación de los trenes de alta velocidad de la capital. La fábrica quebró en 2011 por la crisis del sector ferroviario público y por la deficiente gestión de los propietarios, que paulatinamente habían bajado la producción y despedido a buena parte de la plantilla.

El 20 de febrero de 2012, los últimos 33 obreros despedidos decidieron tomar la fábrica exigiendo el pago de sus salarios. Durante esta lucha consiguieron un fuerte apoyo de las redes barriales, de los centros sociales ocupados y del movimiento estudiantil. La fábrica se abrió a la sociedad y empezó un proceso político asambleario llamado la “idea loca”, un proyecto de lucha y trabajo en común entre diferentes sectores laborales, a partir del apoyo a la lucha obrera contra la patronal y con el objetivo de crear un proceso de recuperación del espacio de forma colectiva y cooperativa.

El resultado de estas asambleas es el proyecto Officine Zero –“cero explotación, cero patrones y cero contaminación”–, basado en la recuperación de la fábrica y su reconversión productiva en base a diferentes proyectos laborales cooperativos. Lo que une estas experiencias diferentes es la búsqueda de otro modelo de relaciones sociales y laborales, basados en la autogestión y la cooperación.

La construcción de una alternativa concreta se articula entre varios proyectos de la fábrica: talleres artesanales, un proyecto de reutilización y reciclaje de las máquinas que han sido recuperadas y reactivadas por los antiguos obreros de la fábrica y nuevos integrantes del proyecto y un espacio de common working. Además, hay una ‘casa’ estudiantil autogestionada y un comedor popular. Otro proyecto surgido en la fábrica es la Camera del Lavoro Autonomo e Precario, con asistencia legal gratuita como forma de experimentación del sindicalismo metropolitano, organizado desde abajo y basado en la solidaridad, la lucha común y la conexión entre trabajadores precarios.

El mismo tema de la reutilización y el reciclaje es fundamental también en el proyecto de otra fábrica recuperada en Italia, la Ri-Maflow, de Trezzano sul Naviglio, cerca de Milán. Esta fábrica fue tomada por los obreros para evitar el vaciado de las instalaciones y que se llevaran las máquinas. La mayoría de los obreros despedidos participan en la cooperativa y han abierto la fábrica a la comunidad a través de la feria de segunda mano, que se ha transformado en un espacio fundamental de la economía solidaria a nivel territorial.

Nexos entre las fábricas recuperadas
En el último año, se han producido dos momentos de encuentro para construir un espacio político de conexión, debate y solidaridad entre las fábricas recuperadas europeas. El primero se produjo en noviembre de 2013, en Roma, en el encuentro Agora99. El segundo, en la fábrica recuperada Fralib, en enero de 2014, donde obreros de empresas recuperadas, activistas, militantes e investigadores de Europa y América Latina se reunieron para conectar experiencias y analizar los límites y los desafíos de nuevas experiencias de sindicalismo de base, imaginando la construcción concreta de redes de solidaridad para fortalecer la autogestión.

Con el nombre de Encuentro regional euro-mediterraneo de Economía de los trabajadores, se generó un espacio de debate, investigación e intercambio impulsado por el programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires y su director Andrés Ruggeri, en donde participaron obreros, activistas, investigadores desde Europa y América Latina. En estos días fue presentada por Darío Azzellini la página web sobre control obrero workerscontrol.net. El próximo, encuentro internacional será en Venezuela en julio 2015.

por Alioscia Castronovo, Elisa Gigliarelli

Integrantes del grupo de investigación sobre empresas recuperadas de Officine Zero (Roma).
diagonalperiodico.net
17/08/14

10 sept 2014

El día que Botín vistió a la Virgen del Pilar con el logo del Santander



El arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, madrugó aquella mañana para abrir las puertas de templo y satisfacer los deseos del banquero y su séquito de visitar a la virgen. Hacia las ocho de la mañana de aquel 18 de enero de 2008, Emilio Botín entraba en el Pilar junto a unos dos mil directivos de su banco que andaban de convención por Zaragoza.

El servicio de protocolo del banquero llenó de rojo corporativo el espacio, que convirtió al templo en una sucursal divina del Santander. Para que la imagen estuviese con los templos, los escoltas invitaron a las mujerucas de las velas que ocupan todos los días los primeros bancos a que buscasen otro lugar más discreto para dejar sitio los ejecutivos del banquero.

Con el atrezzo adecuado, Botín entregó a los guardianes del templo un manto especial para vestir a la Virgen. La santa está acostumbrada a lucir todo tipo de cruces, emblemas e imágenes de las más variadas entidades. Pero aquel día estrenaría uno especial que representaba al dinero, con el logo del Santander primorosamente bordado.

Además de esta irrupción del dinero en el templo, el arzobispo no tuvo ningún reparo en permitir que el banquero accediera al camerín de la Virgen para besar a la santa, un gesto que está restringido a la Casa Real, a altas autoridades eclesiásticas y a los niños que todavía no han hecho la primera comunión.

La visita terminó con un breve encuentro en la sacristía entre el arzobispo y los altos directivos del banco, que poco después dieron por finalizado aquel circo divino para dedicarse a sus faenas bancarias.


PUBLICADO POR QAESAR
elventano.blogspot.com.es/

8 sept 2014

El poder de los supermercados

"La gran distribución comercial (supermercados, hipermercados, cadenas de descuento…) ha experimentado en los últimos años un fuerte proceso de expansión, crecimiento y concentración industrial. Las principales compañías de venta al detalle han entrado a formar parte del ranking de las mayores multinacionales del planeta y se han convertido en uno de los actores más significativos del proceso de globalización capitalista.

Su aparición y desarrollo ha cambiado radicalmente nuestra manera de alimentarnos y consumir, supeditando estas necesidades básicas a una lógica mercantil y a los intereses económicos de las grandes empresas del sector. Se produce, se distribuye y se come aquello que se considera más rentable.

‘Operación supermercado’

En el Estado español, la apertura del primer supermercado se llevó a cabo en el año 1957 y tuvo lugar en Madrid. Se trataba de un “supermercado-autoservicio” de carácter público promovido por el régimen franquista bajo el programa “Operación supermercado” que importó el modelo de distribución comercial estadounidense bajo la influencia del Plan Marshall. Su objetivo: modernizar el “comercio patrio”. La experiencia fue todo un éxito, dando lugar en muy poco tiempo a una red de supermercados públicos en varias ciudades como San Sebastián, Bilbao, Zaragoza, Gijón, Barcelona, La Coruña, etc.

En 1959 abrió el primer supermercado de capital privado en Barcelona, fundado por las familias Carbó, Prat y Botet, propietarias de comercios de ultramarinos, y que lo bautizaron con el nombre de Caprabo, tomando la primera sílaba de cada uno de sus apellidos. Su apertura, como cuenta el libro Caprabo 1959-2009, significó una auténtica “revolución” entre los consumidores, atraídos sobre todo por el hecho de poder coger directamente de las estanterías los productos a comprar. Con el paso del tiempo, los supermercados privados, que el mismo gobierno franquista animó a crear, se impusieron, creando una extensa red de autoservicios en todo el Estado, y los de carácter público fueron desapareciendo.

En ese mismo momento en Europa, los supermercados eran una realidad emergente. En 1957, en Gran Bretaña existían 3.750 establecimientos, en la República Federal de Alemania 3.183, en Noruega 1.288 y en Francia 663. El Estado español e Italia se situaban a la cola, con 3 y 4 autoservicios respectivamente. Los supermercados eran considerados un símbolo de modernidad y progreso. A partir de entonces, su extensión fue in crescendo, diez años más tarde, en 1968, el número de supermercados en el Estado sumaba ya 3.678 y veinte años después, en 1978, la cifra alcanzaba los 13.215 establecimientos. Su modelo de distribución y venta al detalle se generalizó a lo largo de la década de los 80 y 90, llegando a ejercer a día de hoy un dominio absoluto de la distribución alimentaria.

Además, la mayor parte de nuestra cesta de la compra, entre un 68% y un 80%, la adquirimos en supermercados, hipermercados y cadenas de descuento. Según la revista especializada Alimarket, y con datos del 2012, el 68,1% de la alimentación envasada y la droguería la compramos en este tipo de canales, principalmente en los supermercados, frente al 1,5% que adquirimos en la tienda tradicional, el 25,1% en comercios especialistas y el 5,3% en otros. Según el informe Expo Retail 2006, casi el 82% de la compra de alimentos se realiza a través de la gran distribución, el 2,7% en tiendas tradicionales, el 11,2% en establecimientos especializados y el 4,2% es adquirido en otros lugares. En consecuencia, el consumidor cada vez tiene menos puertas de acceso a los alimentos y el productor menos opciones para llegar al consumidor. El poder de venta de los supermercados es total.

Mucho poder en pocas manos

Una distribución moderna que además concentra su peso en muy pocas compañías. De hecho, la mayor parte de nuestras compras en el supermercado se llevan a cabo en sólo seis cadenas, que controlan el 60% de dicho mercado. Se trata de Mercadona, con un 23,8% de la cuota de mercado, Carrefour con un 11,8%, Eroski (que incluye a Caprabo) con un 9,1%, Dia con un 6%, Alcampo (que integra los supermercados Sabeco) con un 5,9% y El Corte Inglés (con SuperCor y OpenCor) con un 4,3%. Les siguen Lidl, Consum, AhorraMás y DinoSol, que en conjunto conforman las diez principales empresas del sector. Nunca el mercado de la distribución alimentaria había estado en tan pocas manos.

En Europa, la dinámica es la misma. En el conjunto del continente, las diez principales cadenas de supermercados controlaban, con datos del 2000, más del 40% de la cuota de mercado. Actualmente, se calcula que la concentración es aún mayor. En países como Suecia, solo tres compañías de supermercados monopolizan alrededor del 95% de la distribución, y en países como Dinamarca, Bélgica, Francia, Holanda y Gran Bretaña, unas pocas empresas dominan entre el 60% y el 45% del total, según un informe de Veterinarios Sin Fronteras.

Asimismo, algunas de las mayores fortunas en Europa están vinculadas a la historia de la gran distribución. En Alemania, la persona más rica del país fue hasta el 16 de julio del 2014, fecha de su muerte, Karl Albrecht, fundador y copropietario de los supermercados Aldi. Tras su fallecimiento, el número uno pasó a ser ocupado por Dieter Schwarz, propietario del grupo Schwarz, que incluye las cadenas de supermercados Kaufland y Lidl. En Francia, la segunda fortuna del país está en manos de Bernard Arnault, propietario del grupo de artículos de lujo LVMH y con una participación muy importante en Carrefour. Y sin ir más lejos, en el Estado español, el segundo puesto del ranking de las grandes fortunas recae en Juan Roig, propietario de Mercadona.

La ‘teoría del embudo’

Una concentración que se visualiza claramente en la llamada “teoría del embudo”: miles de campesinos por un lado y millones de consumidores por el otro y tan solo unas pocas empresas de la gran distribución controlan la mayor parte de la comercialización de los alimentos. Tomemos el ejemplo del Estado español. En el extremo superior del embudo, contamos con alrededor de 720 mil campesinos y personas que trabajan en el campo y en el extremo inferior unos 46 millones de habitantes y consumidores, en medio 619 empresas y grupos del sector de la distribución con base alimentaria (con Mercadona, Carrefour, Grupo Eroski, Dia, Alcampo, El Corte Inglés, Lidl, Consum, AhorraMás, Makro, Gadisa, Grupo El Árbol, Condis, Bon Preu, Aldi, Alimerka a la cabeza) determinan la relación entre ambos. Y un dato a tener en cuenta: de entre estas 619 compañías, solo las 50 primeras ya controlan el 92% de total de la cuota de mercado.

Son estas empresas las que que determinan a qué precio se pagan los productos al agricultor y qué coste tienen para nosotros en el ‘súper’, dándose la paradoja de que el campesino cada vez recibe menos dinero por aquello que vende y nosotros, como consumidores, pagamos más. Queda claro, quién gana. Se trata de un oligopolio, donde unas pocas empresas controlan el sector, que empobrece la actividad campesina, homogeneiza aquello que comemos, precariza las condiciones laborales, acaba con el comercio local y promueve un modelo de consumo insostenible e irracional.

El poder de la gran distribución es enorme y nuestra alimentación queda supeditada a sus intereses económicos. Pensamos que somos nosotros quiénes decidimos lo que comemos, pero ¿es así?".

Fuente:
http://blogs.publico.es/esther-vivas/2014/08/21

3 sept 2014

¿Qué pasará cuando el clima sea seis grados más cálido?


Cambio climático
© Greenpeace
"Me gustaría recomendaros el libro más descorazonador (o motivador, según se mire) de todos los que he leído en mi vida. Se titula Seis Grados y su autor es el periodista británico Mark Lynas.

Nos nos pongamos catastrofistas con esto del cambio climático, pensará más de uno. Unos grados más no se notarán demasiado. E incluso puede ser hasta bueno. Que en mi tierra, la ciudad de Burgos, haga más calor, es algo con lo que sueñan todos sus habitantes al menos desde los tiempos del Cid Campeador. Seis grados más en el próximo siglo. Pues en lugar de rondar los 10 grados de media anual pasaremos a los 16. Mejor para todos.

Craso error, querido amigo.

Este libro de divulgación científica te explica, de forma tan amena como trepidante, pero ante todo contrastada, lo que supondría ese aumento de la temperatura global no sólo en Burgos o en Teruel, sino en todo el planeta. Grado a grado, tragedia tras tragedia.

Seis grados   Un grado más: Igual que ocurrió hace 6.000 años. Desastre ecológico y económico. Tierras de cultivo perdidas. Las nieves retrocediendo, desapareciendo de continentes enteros como África. Las especies de alta montaña y las del Ártico caerían en barrena hacia su extinción.

Dos grados más: Se derrite la capa de hielo de Groelandia, como ocurrió hace 125.00 años por este mismo motivo. Las ciudades costeras quedan inundadas. El mar se acidifica debido al aumento de dióxido de carbono matando a una gran parte del plancton, la base de la vida marina. En tierra, más olas de calor insoportables y más incendios forestales gigantescos.

Tres grados más: La catástrofe. El Amazonas, nuestro pulmón verde, consumido por los incendios. Sequías, huracanes, inundaciones. La escasez de alimentos se hace insostenible. Guerras. Hambre.

Cuatro grados más: Ártico y Antártida se derriten. Todas las grandes ciudades costeras deben trasladarse al interior. España y el resto de los países mediterráneos se convierten en desiertos inhabitables.

Cinco grados más: Inimaginable. Retrocedíamos al Eoceno, hace 55 millones de años. El efecto invernadero es ya insoportable para la vida actual debido a la liberación masiva a la atmósfera de gas metano, mucho más nocivo que el dióxido de carbono.

Seis grados más: La mega catástrofe. Parecida a la que se registró hace 251 millones de años en el período Pérmico. Entonces más del 95% de las especies de la Tierra se extinguieron. La nuestra no existía. Pero esta nueva gran extinción es enterita mérito del Homo sapiens.

El sábado llega una nueva ola de calor a la Península. Normal, estamos en agosto. Pero nos puede dar una idea de lo que se nos viene encima… salvo que hagamos algo ya mismo. Ése es precisamente el mensaje positivo de Mark Lynas, su conclusión final en Seis grados. La ignorancia no es defensa. Es momento de actuar. Porque todavía estamos a tiempo de lograr que el futuro no acabe en catástrofe. Y este libro, cuya lectura os recomiendo encarecidamente, además de darnos una bofetada de realidad también nos ofrece la árnica para curarlo.

Compradlo, regaladlo, que se sepa, que se haga algo. Porque hasta para Burgos tanto calor es contraproducente".

por César-Javier Palacios
20minutos.es
29 agosto 2014

31 ago 2014

Cómplices necesarios (3): Las fuerzas del orden

"El vídeo grabado por un vecino nos muestra a un grupo de policías municipales apaleando a un negro mantero. Cuando otros viandantes se acercan a defender a la víctima, los agentes les pegan también. Esta escena es de hace quince días en Madrid.

En Barcelona ya han muerto dos hombres al ser detenidos por los Moços de Escuadra –sorprendente es que sea en Cataluña donde ha habido más víctimas, mortales o no, del maltrato de la policía. Las imágenes de los video aficionados muestran en estos últimos años a agentes de diferentes cuerpos apaleando a manifestantes –en Barcelona una señora ha perdido un ojo por un pelotazo de las fuerzas del orden-, estudiantes, feministas, obreros, indignados, víctimas de desahucios, hasta discapacitados en silla de ruedas. Cientos de subsaharianos son esposados, pateados y detenidos cuando se deciden a atravesar la infame valla cuajada de navajas que separa Marruecos de Melilla. Y también cuando se atreven a intentar ganar unos céntimos para comer, vendiendo bolsos de imitación en las calles de las ciudades españolas. Algunos han muerto al ser disparados con pelotas de goma en el mar, cuando se estaban ahogando. En las cárceles se sigue maltratando a los reclusos que tienen menos medios, como han denunciado algunos trabajadores sociales.

Y esto en tiempos de democracia consolidada, como les gusta decir a los politólogos que opinan todos los días en televisión.

En tiempos de dictadura, la Policía Nacional (los grises), la Policía secreta, la Policía Político-Social, la Guardia Civil, la Policía Municipal, los funcionarios de prisiones, fueron los esbirros de la represión franquista. Y también de los años de la llamada Transición, que se prolongó interminablemente. Algo se ha publicado —poco para el horror que fue— sobre las detenciones, las torturas, las desapariciones, el robo de niños y los asesinatos que impunemente cometieron esos representantes de las fuerzas del orden y de las prisiones contra los opositores políticos, y no tan opositores como varias víctimas del GAL o los muchachos asesinados en Almería en los años ochenta. Pero nada se dice sobre la insania con que trataron –y siguen tratando- a los detenidos comunes. El trato humillante y despectivo, los insultos, las esperas interminables, las esposas que se clavan en la carne durante horas y las palizas en las comisarías, los golpes y los castigos en las prisiones, se aplican continuamente a los que acusan de delincuentes. Durante la dictadura y ahora.

La sociedad civil, bien pensante, de orden, sea de clase media, burguesa o trabajadora no siente ningún interés por la situación y el destino de los descuideros, drogadictos, negros manteros o mendigos. Ni los delincuentes ni los emigrantes ni los pordioseros merecen la atención ni la preocupación más que de las ONG dedicadas a ello. Por tanto son pasto impune de la brutalidad policial.

Un país no puede presumir de democrático mientras las fuerzas del orden sigan siendo los agentes de la represión de todo aquel que no esté inserto en el modelo de buen ciudadano burgués amante del orden. Y la nueva Ley de Seguridad Ciudadana que resucita la del franquismo viene a consolidar no la democracia sino la represión.

Ya sabemos que el Partido Popular ama el orden fascista y por tanto la legislación que con tanto empeño va aprobando nos retrotrae a los peores tiempos de la dictadura, pero si no hubiera cómplices necesarios ninguna orden emanada del Ministro del Interior ni del Subsecretario ni de los Delegados del Gobierno ni de los Gobernadores Civiles ni de los Directores Generales, se podría cumplir. Para que se disperse una manifestación a palos y porras eléctricas, para que se incauten los teléfonos móviles y las cámaras fotográficas de los que quieren registrar los acontecimientos, para que se golpee a detenidos esposados en las comisarías, para que se agreda a los viandantes cuando intentan defender a un negro mantero maltratado, para que se encierre en celdas de castigo a un preso, hacen falta hombres –no suelo ver mujeres manejando las porras en la calle- dispuestos a ello.

Como lo estuvieron, durante cuatro décadas, los agentes de la Policía Nacional, de la Secreta, de la Político-Social, de la Guardia Civil, de las policías locales y los funcionarios de prisiones. Para mantener el orden franquista que se impuso mayoritariamente durante aquellos infames cuarenta años, hizo falta que un sinnúmero de agentes, con diversos uniformes pero igual insania, no solo se alistaran en los diferentes cuerpos de la represión, sino que actuaran en el ejercicio de su profesión con dedicación y entusiasmo.

Los policías que me colgaron de los brazos para apalearme durante nueve días en la Dirección General de Seguridad de Madrid, en el año 1974, disfrutaron de momentos excitantes. Como los que torturaron a todos los demás compañeros y todas las demás compañeras mías de infortunio. Y así, día tras día, durante mucho más que cuatro decenios. Porque torturados y torturadas en las calles, en las comisarías y en las cárceles, fueron muchos y muchas después de la muerte del dictador.

Y los policías y los funcionarios que lo hicieron no estaban amenazados con una pistola en la frente. Se presentaron a los exámenes de ingreso voluntariamente y voluntaria y libremente cumplieron las órdenes de detener y apalear a todo el que molestara al régimen. Los que aplicaban corrientes eléctricas en los testículos y en la vagina, hundían la cabeza del detenido en un cubo de agua hasta casi ahogarlo, violaban a las mujeres, las colgaban de unos ganchos del techo para golpearlas en la barriga –objeto de envidia y odio machista,”¡ ya no parirás más!”, recuerdo que me decían-, daban puñetazos en la cara de las víctimas hasta dejarlas irreconocibles, obligaban a los detenidos y a las detenidas a estar de pie días y noches sin comer y sin beber, apaleaban a los presos en sus celdas, no eran pobres trabajadores obligados por la miseria a ejecutar su tarea.

Recuerdo que en los tiempos en que el Partido Comunista aprobó su tesis de “la reconciliación nacional”, se intentó difundir la idea de que los cuerpos represivos estaban formados por individuos de las clases populares -lo que en buena parte era cierto- y por tanto, nosotros, los militantes y las militantes comunistas –detenidos, insultados y torturados por aquellos- debíamos comprender que no hacían más que cumplir órdenes (a disgusto) de sus superiores, que eran pocos, y debíamos tratarlos, en consecuencia, como a otras víctimas del régimen franquista.

Esta tesis se difundió a través de los intelectuales del partido. Como ejemplo recordemos la novela El Capirote, donde Alfonso Grosso explica con todo verismo la miseria del pueblo sevillano de los años sesenta. Cuenta como un trabajador enfermo y en paro se decide a cargar con las andas de un Paso por ganar unos duros, cuyo esfuerzo le conduce a la muerte, y dedica unas páginas a disculpar a los guardias que le pegan, con los argumentos anteriormente transcritos, cumpliendo la consigna del PCE.

Si no hubiese habido los suficientes cómplices necesarios en todas las Fuerzas del Orden y funcionarios de Prisiones, no se hubiese tirado por el balcón de la Dirección General de Seguridad a Julián Grimau, no se hubiera herido y detenido a Salvador Puig Antich, no se hubiese matado a Manuel Fernández en la huelga del Besós de Barcelona ni a los obreros de Vitoria ni a Salvador Rueda en la cárcel de Carabanchel. No se hubiera torturado a Juana Doña, a Soledad Real, a Manolita del Arco. Y no puedo añadir aquí toda la lista de las víctimas porque llenaría una enciclopedia. En noviembre de 1975, cuando murió el dictador, había más de cinco mil presos políticos en las cárceles de España y éramos veinticinco mil los procesados que estábamos en libertad provisional. El noventa y nueve por ciento de todos habíamos sido torturados por uno u otro cuerpo de la llamada Seguridad de Estado.

Pues bien, tanto los hermanos Creix de Barcelona, como Portela, Willy el Niño y el comisario Conesa de Madrid, el comisario Álvarez de Zaragoza, –por citar solo los nombres más conocidos que recuerdo de memoria- siguieron en sus puestos, cobraron sus sueldos y las pagas extraordinarias, los ascendieron y hasta los condecoraron cuando llegó la “democracia”, y se jubilaron con todos sus emolumentos y honores.

Sabemos ya, gracias al esfuerzo, el trabajo y la información de los grupos que tratan de difundir la Memoria de nuestra Historia, que 150.000 restos de republicanos y republicanas yacen todavía debajo de las cunetas, los campos y las carreteras de todo nuestro país. Y solo gracias a la acción de estos grupos una jueza argentina está tramitando el único proceso criminal que se ha abierto en el mundo contra algunos de los asesinos y torturadores durante la dictadura, como Willy el Niño.

Porque después de todos los horrores que perpetraron los policías de los diversos cuerpos y los funcionarios de Prisiones, durante casi medio siglo, ninguno ha sido condenado como se debía cuando llegó a España la tan ansiada democracia. Y por supuesto, nunca nos pidieron perdón.

Por eso, ahora, siguen apaleando a manifestantes, feministas, negros manteros y viandantes. Sin ninguna consecuencia".

http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2014/08/31

La increíble historia de Mariano Rajoy

"Esta es la increíble historia de Mariano Rajoy, un político inverosímil al que sus rivales no se han tomado suficientemente en serio, con consecuencias catastróficas para todos ellos.

Son muchos los prodigios que se le atribuyen en su tierna infancia: los vecinos de Pontevedra aseguran que nació con barba, que podía leer los titulares del Marca a los ocho meses de edad, que fumaba puros a los dos años y que recitaba de memoria los artículos del Código Mercantil antes de cumplir los cinco. Pero los prodigios más asombrosos llegarían tiempo después, ya iniciada su trayectoria política. El más llamativo de todos fue ganar las elecciones de 2015.

Toda su carrera de servicio público a la derecha española ha venido marcada por tres refranes, que articulan y dan sentido a su biografía política. Los dos primeros son de españolísima raigambre y el tercero es incomprensible y de aplicación universal. El primero y más importante es este: “El tiempo pone a cada uno en su lugar”. El mismo Heráclito el Oscuro podría haber sido el autor de este apotegma. El segundo, “el que la sigue, la consigue”. Y el tercero, “la venganza es un plato que se sirve frío”. Gracias a la práctica de estos sabios principios, Mariano Rajoy ha alcanzado una templanza de ánimo epicúrea, una especie de ataraxia política que le permite sobrellevar las mayores catástrofes sin perder no ya la calma, sino ese distanciamiento flemático que llamamos impasibilidad.

Cuando todos los “listos” de este país le pedían a Rajoy que se dejara de numantinismos y pidiera el rescate de una vez, el presidente del Gobierno supo ver la conveniencia de ganar tiempo y esperar a que amainara la tormenta. El tiempo, su cómplice más fiel, acabó dándole la razón.

Duro como el pedernal, Rajoy atesora una experiencia que muy pocos más han vivido: la de ver pasar los cadáveres de sus rivales y enemigos, uno detrás de otro. Él estaba en la terna de Aznar, con Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja. ¿Qué ha sido de los otros dos? Mayor Oreja anda por ahí defendiendo la tesis lunática de que “la ETA” está ganando la partida a “los demócratas”. Por su parte, Rodrigo Rato ha acabado en el imaginario popular como el paradigma de gánster financiero-político, suficientemente espabilado como para hundir Bankia y ganar después consejos y cargos en las empresas del Ibex 35.

Rajoy consiguió ser el elegido, si bien su jefe le puso dos escoltas que controlaran sus movimientos y declaraciones, Eduardo Zaplana y Ángel Acebes. Pero Rajoy supo deshacerse de los dos con su discreción habitual. ¿Alguien se acuerda de ellos? Abandonaron la política y hoy se dedican a la buena vida.

Ante la segunda derrota electoral, la de 2008, unos cuantos en el PP trataron de moverle la silla a Rajoy, con el apoyo de periodistas como Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos. A Ramírez lo terminaron echando de El Mundo y a Jiménez Losantos de la COPE: sus carreras meteóricas se frenaron en seco… por enfrentarse a Mariano. Los dos han perdido toda la influencia política y social que tuvieron en su momento. En cuanto a quienes participaron en la conjura del PP, como Esperanza Aguirre, quedaron todos ellos laminados en el seno del partido. Aguirre es hoy una sombra de sí misma.

Rajoy no es solamente un consumado killer político. Además, es un superviviente sin par. Ha sobrevivido a episodios que habrían tumbado a cualquier otro político en sus circunstancias. Ganó con mayoría absoluta las elecciones de 2011, cuando ya se había descubierto la podredumbre delictiva de la trama Gürtel y, lo que resulta todavía más asombroso, ha superado la publicación de los papeles de Bárcenas. ¿Habría resistido cualquier otro político español unas revelaciones como las de Bárcenas?

Hoy sabemos que, de Rajoy para abajo, todos los cargos dirigentes del PP cobraban sobresueldos, que el partido tenía contabilidad b, es decir, que cometía fraude fiscal sistemático y continuado en el tiempo, y que se financiaba ilegalmente con donaciones de empresarios y constructores que eran recompensados con contratos de las administraciones controladas por el PP. Un escándalo de esta magnitud habría provocado un verdadero terremoto político, llevándose al gobierno por delante, salvo que este estuviera presidido por Mariano Rajoy. A propósito del asunto Bárcenas, Rajoy mintió en repetidas ocasiones, ante periodistas y diputados, y ante la ciudadanía toda. Y quedó en el más espantoso de los ridículos cuando le sacaron los mensajes íntimos que enviaba a su buen amigo el tesorero del partido. Sin embargo, ahí sigue, presumiendo de recuperación económica.

Si Mariano ha aguantado en el cargo el mayor escándalo político de la democracia española, es porque ha jugado bien sus cartas. Supo convencer a los centros de poder europeos (a la Comisión, al Gobierno alemán, al Financial Times, etc.), de que no iban a encontrar a nadie tan dispuesto como él para llevar a cabo la gran devaluación interna del país. Ha seguido el manual de instrucciones escrito por sus jefes con extraordinaria precisión, haciéndose perdonar los pecadillos de la corrupción. Así, ha recortado las pensiones para siempre, ha desregulado el mercado de trabajo, ha metido la tijera en sanidad, educación y dependencia, y ha conseguido que España se ponga a la cabeza en desigualdad. Esto es lo que importa en Europa. Que el partido en el gobierno tenga un sistema de doble contabilidad es más bien un asunto interno.

Pero lo más asombroso de todo fue que, en estas circunstancias, el principal partido de la oposición, el PSOE, lejos de remontar, siguiera perdiendo votos, lo que le permitió a Mariano ganar las elecciones europeas. Obrando como costalero del sistema, Alfredo Pérez Rubalcaba no quiso presionar mucho con el asunto de la corrupción (por no pedir, no pidió siquiera una comisión de investigación sobre Bankia) y encima le ofreció al gobierno varios pactos que este ignoró olímpicamente. Rajoy, sin mover un músculo, consiguió que la crisis se llevara por delante al jefe de la oposición. Mientras el pobre Rubalcaba y sus amigos de El País hacían campaña a favor de la gran coalición, Rajoy se lo pasaba en grande viendo cómo crecía el monstruo Podemos y rompía al Partido Socialista.

Para colmo, cuando se aproximaba el momento de la verdad en la crisis de Cataluña, se descubrió que el santo patrón de la derecha catalana había sido todavía más corrupto que los patrones de la derecha española. Todos, incluso los más próximos, le habían aconsejado que tomara cartas en el asunto y negociase con los catalanes, pero al final su tiempo de espera se mostró más eficaz que cualquier propuesta política.

Así llegó a las elecciones de 2015, con la política catalana en proceso de descomposición y la oposición de izquierdas más fragmentada que nunca. Aunque muchos de sus votantes estaban muy decepcionados, la pérdida de apoyos en la derecha se vio ampliamente compensada por las divisiones entre los partidos de la izquierda: volvió a ganar. Y así acaba esta increíble historia, con Mariano Rajoy gobernando de nuevo. Colorín colorado, este cuento y este país se han acabado".

por IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA
18/08/2014
infolibre.es

27 ago 2014

"Tranquilo, esto se olvida..." ¿o tal vez no?

El expresidente catalán Jordi Pujol durante un paseo con su esposa, Marta Ferrusola. \ EFE
El expresidente catalán Jordi Pujol durante un reciente paseo con su esposa, Marta Ferrusola. \ EFE


"Tranquilo, esto se olvida", esa frase exacta le susururraba la señora Ferrusola a su esposo el Molt Honorable ex President de la Generalitat de Catalunya Jordi Pujol mientras este andaba hacia las cámaras hace unos días. Hacía ya varios días que el señor Pujol había confesado que nos lleva robando a todos 34 años. Toda una vida.

Resulta que estas vacaciones casualmente estoy pasando unos días en Andalucía y en Cataluña y, claro, Pujol es el tema. En ambos sitios. En distinto tono, pero todo el mundo habla de esto.

Lo preocupante es que la señora Ferrusola tiene razón. Todo esto se va a olvidar. A ver cuanto dura, pero me temo que todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

Suele pasar. Los ciudadanos somos débiles y estamos abiertos a estímulos que nos distraen: el próximo escándalo político, Gibraltar, el penúltimo insulto a Pablo Iglesias, Cristiano Ronaldo y su pelo, si Doña Letizia ha merendado o no... Además de fútboles y otros panes y circos. Si a esto se le suma que la persona con interés en el olvido en cuestión tiene cierto acceso a medios o cierto poder en general, pues: está hecho, amigos. Ese 'olvido' mediático, el ético y otro peor: el judicial, está asegurado.

Sobran los ejemplos del "Tranquilo, esto de olvida" y también de esa ayuda externa al olvido. Uno de los más clamorosos en nuestra historia reciente: Alfredo Sáenz, ese banquero del Santander al que varios Gobiernos le indultaron o hicieron leyes ex profeso, medios de comunicación que, digamos, no atendieron demasiado bien su función social y consiguiente obligación de informar de estas cuestiones, supongo 'aconsejados' por sus créditos y deudas o por su inserción publicitaria (de la que depende la existencia de muchos de ellos). En este caso el señor Sáenz sólo tras años y años de quiebros y regates se vio obligado a dejar sus responsabilidades en el banco. Algo a lo que estaba forzado tras su condena. Vamos que lo decía la ley y el reglamento del Banco de España. Durante todo este proceso, ¿la ciudadanía...? Pues estábamos a otras cosas, me temo.

Así que el company Jordi, luz, faro y guía de Catalunya durante 30 años ha resultado ser, para la desazón de muchos, sencillamente un simple ladrón y un corrupto más. Pero no pasa nada, amigos. En cuestión de meses el asunto este entrará en esa oscura nebulosa de los 'errores' los "¡y tú máses!" y ya. Entonces un Madrid-Barsa y otro escándalo de los EREs hará el resto... y fin. A otra cosa mariposa.

¿Y qué podemos hacer? Está claro que el sistema este de "Ups..., pelillos a la mar, hoy por ti, mañana por mí" les funciona y conviene a las élites. A eso que ahora algunos laman 'la casta'. Para enterarnos: a los corruptos, vaya. ¿Cómo enfrentar ese problema? Estas élites controlan prácticamente todos los medios de comunicación y grandes partes del Estado. Dan forma a la realidad que vivimos. ¿Qué hacemos?

Hay una cosa que yo tengo clara y me parece legítima: el escrache. El señor Pujol no se merece poder volver a comer en un restaurante sin que los demás comensales le abucheen. O viajar en un tren. O pasear por un pueblo sin que le increpen. Ojo: nada de tocarle. Nada violento evidentemente. Sencillamente hacerle saber de forma contundente y reiterada que no se quiere compartir el espacio público con él. Qué el señor Pujol viva en su club privado con sus amigos de la élite rodeados de vallas y guardias armados. Qué viaje en medios de transporte privados. Qué compre en tiendas abiertas sólo para él.

Nos queda organizarnos a nivel ciudadano, recordarnos unos a otros la vigencia y necesidad de estas prácticas. El delicado tema de determinar objetivos (y yo creo en la reinserción como marca el 25.2 de nuestra Constitución. El que no cree en ella, me da la impresión es el señor Pujol, en este caso). Y usar nuestra libertad para hacer saber a esa gente que no queremos tener nada que ver con ellos, o consumir sus productos o lo que sea. Y sostenerlo en el tiempo. Y no distraernos. No dejar que nos distraigan.

Conseguir cambiar ese: "Tranquilo, eso se olvida" en un: "Tranquilo, no irás a la cárcel, no, pero no queremos tener nada más que ver contigo. Adeu". Y que el señor Pujol se tenga que alejar tranquilamente con la cabeza gacha sin que nadie le hable nunca más, excepto para recriminarle.


p.s.1 Para mis más susceptibles lectores. No tengo ningún problema en sustituir el nombre de Jordi por el de cualquier otro corrupto tenga el color o acento que tenga. Eso sí. Lo he usado para la pieza por estar de actualidad, por la frase de su señora esposa, que resume la actitud de esta gente y porque es el tema que llevo oyendo en corrillos todo este verano.


p.s.2 ¡¡Los EREEEEEEEs!!  (por si el p.s.1 no quedaba claro).

por Stéphane M. Grueso  
18/08/2014 
eldiario.es

17 ago 2014

"No nos engañemos, Le Pen ya está aquí"

"El pasado mes de julio el alcalde de Vitoria, Javier Maroto,  afirmaba que los argelinos y marroquíes vienen a Vitoria “a vivir de las ayudas sociales sin ningún interés por integrarse, y eso en sí mismo es fraude”. A pesar de las múltiples criticas de los partidos de la oposición y de las organizaciones sociales de la ciudad vasca, Maroto no sólo no rectificó sus palabras sino que se reafirmó, y contó con el apoyo de su partido (PP) en Álava.  Parece que el edil popular sigue los pasos de su compañero Xavier García Albiol, que fue el primer alcalde juzgado por su discurso xenófobo,  por haber afirmado que “los rumanos son una plaga y suponen una lacra para la ciudad” y que “el colectivo rumano gitano ha venido a esta ciudad a delinquir y a robar”. Unas declaraciones que no sólo no le pasaron factura sino que le auparon a la alcaldía de Badalona, tradicional feudo del PSC.

Siguiendo esta línea, cada vez son más los cargos públicos que se suman ala banalización de los prejuicios xenófobos. Prejuicios que, a la postre, permean en el debate político y, más grave aún, son parcialmente asumidos por los partidos mayoritarios en una carrera desesperada por ocupar el espacio político que en Europa está representado por la ultraderecha.

Pero mientras los políticos del régimen se empeñan en emular la retórica ‘lepenista’, los medios de comunicación llevan a los salones de los hogares el ‘problema’ de la inseguridad ciudadana que genera la “invasión” o los “asaltos”  de los migrantes subsaharianos. Esta gramática pseudo-belicista y de exclusión genera el caldo de cultivo perfecto para una retórica punitiva que aborda la inmigración como un “problema”, sobre la que se plantean soluciones represivas: vallas más altas, alambres de espino más punzante, devoluciones irregulares en “caliente”, más policía…

En este sentido, las leyes de extranjería en las últimas décadas han tratado de modificar la imagen pública de los migrantes, presentándola como un “problema” y generando, de esta forma, un marco político y discursivo para su criminalización. Estas normativas han desempeñado un papel fundamental en la difusión de un estereotipo negativo del emigrante sobre el que se han ido asentando y activando todo tipo de prejuicios y aparatos retóricos de marcado carácter xenófobo.

La degradación de la seguridad jurídica y policial, organizada con el objetivo de expulsar al emigrante, genera como primera consecuencia directa la pérdida no sólo de un conjunto de derechos en particular, sino el propio derecho a tener derechos. Lo que lleva también, como segundo resultado, a producir una mano de obra fácilmente explotable desde el punto de vista económico. Una mano de obra que el propio Estado ha convertido en vulnerable.

Hay que recordar, a este respecto, que los inicios de la xenofobia política se marcaron como objetivo básico situar esta frontera entre aquellos que deben ser protegidos y aquellos otros (no) ciudadanos que pueden, o mejor, deben ser excluidos de tal protección. Una operación de exclusión, por tanto, con una evidente matriz también económica. Esta exclusión (de facto y de iure) genera, precisamente, el caldo de cultivo perfecto para la xenofobia política, definida mediante esta operación de exclusión que favorece una competencia entre autóctonos y foráneos en el esfuerzo por conseguir un recurso escaso: el trabajo.

Más de 20.000 cadáveres de inmigrantes muertos en los desiertos, en las vallas fronterizas, o náufragos de pateras en las costas de Andalucía y Canarias en los últimos 20 años. Esto supone una media de 2,28 inmigrantes muertos al día, a los que hay que sumar los desaparecidos cuyo número se desconoce, que son la expresión más terrible y dramática de esta otra forma de racismo. Son las víctimas de la  xenofobia institucional, de un racismo de guante blanco, anónimo, legal, poco visible pero constante. En este sentido, es difícil separar racismo y políticas de inmigración ya que, aunque no son exactamente lo mismo, la mayoría de las veces aparecen entrelazadas y como coartadas necesarias. Incluso el control de nuestras fronteras contra la supuesta “invasión” del migrante se ha convertido en el lucrativo negocio de la xenofobia.

De esta forma, ante un electorado rodeado de inseguridades vitales derivadas de la precarización del mercado laboral y el shock de las políticas de austeridad y ajuste neoliberales, la casta política compite por ofrecer soluciones a base de mano dura contra toda aquella persona identificada como un obstáculo a la buena marcha de la sociedad y de la economía. Es la construcción simbólica (y material) de los migrantes como chivo expiatorio. Esto genera una sutil pero progresiva transformación de los problemas sociales en asuntos individuales, justificando la transferencia de responsabilidades del ámbito de los servicios sociales a la política criminal.

El problema no son solo aquellos políticos que azuzan los temores xenófobos de una parte de la población (preocupación ciudadana, por cierto minoritaria,  según los datos que ofrecen las encuestas del CIS). Lo peor es que estas declaraciones de determinados políticos del régimen son también, y por desgracia, el síntoma  de un sistema enfermo que prefiere refugiarse en la infructuosa fortificación comunitaria.
España no necesita que nadie ocupe el espacio político de “Le Pen”, ese espectro electoral ya está conformado en los partidos del régimen. Lo verdaderamente necesario es un movimiento político que afronte el reto de globalizar la solidaridad y de una vez por todas defender y respetar los derechos humanos, así como la dignidad de todas las personas".

por Miguel Urban Crespo
(Miembro del cosejo asesor de la revista Viento Sur)
17/08/2014

16 ago 2014

Rajoy, campeón del endeudamiento

"Resulta que con el gobierno de Mariano Rajoy, con los recortes sociales, con la contención del gasto, con las reverencias a la Merkel, con la supresión de las becas de investigación, con el como dios manda y con las medallas policiales a la virgen, España ha elevado su deuda en 270.000 millones de euros en dos años y ocho meses. A más de cien mil millones por cada año de Gobierno del PP. En cada misa diaria a la que asiste Luis de Guindos, la deuda española crece 274 millones de euros. O sea, que cada día que pasa cada español debe cinco euros más, sin contar intereses. Si este ritmo de endeudamiento se hubiera producido con un gobierno de izquierdas, hoy estaríamos gobernados por un general de escasos galones intelectuales.

El problema que yo veo es que esta hipocresía de la derecha dando datos falsos sobre economía se hace creíble a los esclavos de la derecha, que siguen diciendo que ZP arrojó al país a la ruina, que se gastó el dinero de Moscú en subir las pensiones, en incrementar ridículamente el salario mínimo, en la educación para la ciudadanía, y en las leyes de dependencia y memoria histórica. Pero al español medio se la sudan las cifras. Se la suda su propia hambre. Lo que le pone al español medio es la defensa de sus ideas, en plan defensa del Alcázar.

Me canso de escuchar, en los bares, a mis amigos conservadores recordándome que la situación económica del país y la deuda eran insostenibles con el gobierno socialista. Pues, coño, el récord de endeudamiento de España lo goza con ventaja inmensurable Mariano Rajoy. Y a mí me sigue pareciendo paradójico que yo, cuanto menos tengo, más endeudado esté. Y prefiero arrojarme al alcohol y a las drogas en lugar de a las ideas fijas. Como hacen mis amigos conservadores. Está claro que con Rajoy ya no estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, como nos reprochaban empresarios y banqueros que se están forrando con la crisis. Ahora morimos por encima de nuestras posibilidades. Y estamos siendo muy generosos, muy por encima de nuestras posibilidades, en esta eutanasia social de nuestra clase obrera, que ya ni se toma la molestia de asaltar el palacio de invierno ni Marbella en verano.

Los más sesudos analistas de la izquierda optimista llevan meses diciéndome que las elecciones municipales y autonómicas provocarán un adelanto de las generales. Están locos estos romanos. Si algo ha demostrado Rajoy a lo largo de su extensa e improductiva carrera política, es que el ser humano puede sobrevivir apacible y eternamente sin tomar jamás una sola decisión. “La vida no vale nada si tengo que posponer otro minuto de ser y morirme en una cama”, cantaba Pablo Milanés. Pues Mariano Rajoy, si fuera de cantar, cantaría todo lo contrario. Rajoy consumirá cada minuto de presidente hasta que su segundero se canse. No sé si decir que es su estilo o decir que es su falta de estilo. Ponga el lector la equis donde mejor le plazca.

El caso es que, echando cifras, el Gobierno que gobierna como dios manda ha logrado el gran récord de superar el billón de euros de la deuda española, haciéndola crecer un 25% en solo dos años y medio de despropósito. Coño, que uno hasta echa de menos a Zapatero, que no se inclinaba como un lacayo cada vez que desfilaba el genocida ejército estadounidense, por muy servil que después se mostrara ante el ultimátum de la reforma del artículo 135 de la Constitución. En todo caso, sé que el tópico de que la economía va mejor cuando gobierna la derecha seguirá sonando como mantra en las barras de los bares y entre los bocazas ignaros. Ya se ha dicho aquí que el español es menos amigo de las cifras que de sus inerciales convicciones. Recuerdo a un jubilado que me gorroneaba martinis y que dejó de hablarme el día que le comenté, con mi habitual imprudencia, que durante los años de glorioso crecimiento de José María Aznar las pensiones solo subían un 3,7 anual. Mientras el despilfarrador Zapatero las subía un 7 en tiempos de menor bonanza. Al carajo con las cifras. España es grande, libre y una porque a los españoles de bien nunca nos ha salido de los cojones contar con más de un dedo".

Por Aníbal Malvar
Público.es
16/08/14

6 ago 2014

¿Adiós al campesinado?

"La agricultura ha dejado de ser desde hace años una actividad económica central. Ante un modelo agrario diseñado por y para el agronegocio, cada vez más campesinos se han visto obligados a cerrar sus explotaciones y abandonar el sector. Sin embargo nuestras necesidades alimentarias siguen allí. Sin campesinado, ¿quién nos dará de comer?

La agricultura, en el Estado español, ha pasado de ser una de las principales actividades económicas a una práctica casi residual. En 1900, el 70% de la población activa trabajaba en el sector agrícola; en 1950, ésta había disminuido hasta el 50% del total; en 1980, ya únicamente representaba el 19%; y en 2013, sumaba un escuálido 4,3%. Las explotaciones agrarias, del mismo modo, desaparecen a gran velocidad. En el período de 1999 al 2009, en solamente diez años, éstas disminuyeron un 23%, según el Censo Agrario del Instituto Nacional de Estadística 2009. Pronto no quedarán campesinos en el campo.

Menos explotaciones y más grandes. La concentración empresarial es otra realidad en el mundo agrario. Entre 1999 y 2009, a pesar del cierre de fincas, las que se mantuvieron, en todas las comunidades autónomas, aumentaron su extensión. Aunque los mayores incrementos se dieron en Galicia, La Rioja y Cantabria. En la ganadería, se repitió la dinámica: el número de explotaciones de cada especie de ganado disminuyó, pero aumentó el número medio de cabezas. Castilla y León se situó al frente de la producción de bovino y ovino y Catalunya fue la primera en la producción avícola y porcina, ambas comunidades con el mayor número de ejemplares de cada una de dichas especies. Por cierto, en Catalunya existen prácticamente tantas cabezas de cerdo como de personas.

La renta agraria en términos generales, en los últimos años, también ha retrocedido, a pesar de que en 2013, ésta aumentó un 7,7% después de varios años de mantenerse estable o en caída libre. Según datos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), el sector agrario en la última década ha perdido un 23% de su renta. Asimismo, los costes de producción siguen incrementándose, y actualmente significan un 93% de la renta agraria en su conjunto. La subida de precios de la energía, los fertilizantes y los piensos ha contribuido de forma decisiva al aumento. Los ingresos disminuyen, los gastos no hacen sino aumentar.

Precios en origen y en destino

El diferencial entre el precio que se paga en origen al productor y el que nosotros pagamos en la tienda o el supermercado continúa subiendo. Si en junio del 2013, el precio del producto alimentario de origen a destino se multiplicaba de media por 3,79, un año más tarde, en junio del 2014, el importe se multiplicaba por 4,52, según el Indice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos. Aquellos productos con un mayor incremento de su coste eran el calabacín, el repollo y la berenjena, con un diferencial porcentual entre el precio en origen y en destino de un 950%, un 808% y un 717% respectivamente. En definitiva, quien produce lo que comemos es quien menos dinero recibe.

De aquí que la COAG, la Unión de Consumidores de España (UCE) y la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) impulsaran una proposición no de ley sobre los márgenes comerciales de los productos agroalimentarios, que fue aprobada por el Congreso de los Diputados en 2008. La proposición instaba a una mayor transparencia en el proceso de configuración de los precios a lo largo de la cadena alimentaria, a la creación de un Observatorio de Precios para controlar y sancionar las malas prácticas en la fijación de los importes, a actuar para eliminar la especulación en los mercados agroalimentarios e implantar un sistema de doble etiquetado (precios origen/precios destino) que permita conocer el valor real de los alimentos y detectar distorsiones interesadas en los precios, entre otras medidas. Aunque del dicho al hecho…

El supermercado siempre gana

La venta a pérdidas por parte de los supermercados, vender por debajo del precio al que se paga al productor, es otra práctica habitual, aunque está prohibido por la Administración mediante la Ley de Ordenación del Comercio Minorista y la Ley de la Competencia Desleal. La gran distribución, sin embargo, utiliza esta medida con el objetivo de fidelizar a sus clientes, vendiendo algunos productos, los llamados “productos reclamo”, a un precio muy bajo. A pesar de ingresar menos dinero con su venta, lo compensa con el incremento de la comercialización de otras mercancías.

El aceite de oliva ha sido, en los últimos años, uno de los productos agrarios más golpeados por esta práctica, ahora parece le llega el turno al arroz. Pero, no es oro todo lo que reluce. El consumidor piensa que ahorra con estos métodos, aunque una vez en el súper lo que deja de pagar en un producto lo acaba pagando en otro. La gran distribución siempre gana. Mientras, estas prácticas tienen un efecto nefasto en el campo, ya que presionan a la baja el precio que se paga en origen por dichos alimentos conduciendo a la ruina del agricultor. Sin entrar a analizar, por otro lado, el fraude que, a menudo, se da con estas prácticas, cuando nos venden, por ejemplo, aceite de oliva virgen extra a un precio extremadamente barato, y al analizar el producto resulta no tratarse del aceite de primera calidad que nos decían.

Muchos campesinos, ante estas operaciones, tienen que acabar cerrando sus fincas. Entonces, si éstos desaparecen, ¿quién nos dará de comer? ¿Quiénes producirán y distribuirán la comida? Creo que la respuesta es clara: unas pocas empresas que controlan cada uno de los tramos de la cadena alimentaria. Se trata de multinacionales como Dupont, Syngenta, Monsanto, Kraft, Nestlé, Procter&Gamble, Danone, Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Mercadona, por solo citar a algunas. ¿Tenemos, pues, la comida garantizada?".

publico.es  29/07/14
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