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13 nov. 2015

Cuando bancos y multinacionales imponen su política: Gran mentira y gran negocio

Desde hace un tiempo bastantes economistas -sobre todo británicos- y diversos movimientos ciudadanos como Attac o la propia Alternativa Socialista humildemente, estamos advirtiendo que la crisis, no solo no se ha ido, sino que tiene todas las papeletas para regresar, a España sí, pero también en Europa así como globalmente, pues las potencias emergentes están igualmente en su diana, de hecho, están siendo sus impulsoras.

Nos preguntamos ¿Pero qué pasa en el mundo? Pues se trata de un contagio mundial. Ocurre que 2000 billones de deuda son insostenibles y el sistema financiero apunta nuevamente al colapso pues necesita más inyecciones de liquidez. La única conclusión posible es el fallo del capitalismo, hablemos con propiedad. Es tal y como ya predijo Karl Marx la crisis de un sistema basado en la desigualdad, la explotación de las personas y el consumo sin tregua ni medida de todas las energías y materias primas de la tierra. De la explotación de la naturaleza sin miramientos, cuidado ni tregua y de sacar todo lo posible de las personas, en beneficio de minorías poseedoras. No podemos hablar de otra manera, ni disimular, ni seguir engañando a las gentes. Es lo que hay y punto. No es demagogia, los demagogos son los que ocultan, engañan, niegan y cantan la fortaleza del capitalismo. Pero para salvaguardarlo deben recurrir a fondos públicos y a restringir derechos y democracia.

La dirección del mundo occidental, está en manos no de parlamentos, eso es falso(al menos en Europa y las potencias centrales), sino de grandes empresas, conglomerados y fondos financieros. Estos son los propietarios de los medios de comunicación e imponen su cultura y su visión -la de sus propietarios- al objeto de imponer leyes, modas, partidos o destruyen lo que les estorba. Siempre encuentran recambios. Por tanto pretender luchar contra la austeridad por ejemplo y no tener un programa socialista, una organización socialista superadora del capitalismo, es pretender gobernar, para hacer la caridad que las multinacionales te permitan. Hablemos de una vez con crudeza, pues no estamos para juegos.

La crisis que seguimos sufriendo en el estado español, ha pasado de los seis millones de paradas en 2009 a las tres millones de personas pobres sin ningún apoyo social, los millones de trabajadores y trabajadoras pobres y precarias y el empobrecimiento general de las clases populares. ¿Qué es lo que ha urdido el sistema para perpetuarse en España?: romper la izquierda e inventar Ciudadanos. Seguir apoyando a Rajoy, pero buscar un sustituto por si acaso, capaz de gobernar con PSOE o PP para que nada cambie.

La crisis sigue y lo hace imponiendo la desigualdad. Una desigualdad creciente en su España. La marca España PP y grandes empresas, más partidos afines es la que permite construir un Estado, con una economía débil; sumisa a la Europa alemana y que depende para la inversión casi exclusivamente de los capitales extranjeros. Un estado con un débil mercado interior excepto en periodos ocasionales, excepcionales y con un empleo nuevo de tan mala calidad y mal pagado que no permite a su vez crear más empleo por parte de pymes y negocios familiares de servicios, comercio e industria ligera. Empleo de mala calidad, a pesar de las mentiras de Rajoy es empleo que no crea empleo, pues las empresas necesitan clientes y los clientes solo pueden sobrevivir y cuantos más jóvenes son las personas, en peores condiciones.

Con respecto a 2013, Rajoy y las políticas impuestas por “el mercado” y la Unión Europea como todo logro exhiben que se han creado sobre el papel 434.000 empleos. Pero las cotizaciones sociales con respecto a esa fecha solo han sido de un 0,96% superiores, lo cual indica la pésima calidad de los trabajos y como una gran parte de ellos son en negro. Obreras y obreros pobres para sustentar una economía pobre en la que sin embargo se enriquecen los ricos, los empresarios sin escrúpulos, los inversores extranjeros, los productores de comida basura barata y los delincuentes de cuello blanco o chupa y coche de gran cilindrada.

Lo que se ha impuesto es una devaluación salarial sin precedentes que encima impide la creación de buenos empleos y de paso pone en peligro el sistema público de salud y el futuro de las pensiones.

Por tanto, lo prioritario es la lucha contra la austeridad, lo cual significa también denunciar el capitalismo y volver a hacer propaganda socialista. Volver a ilusionar a las clases trabajadoras con un futuro mejor y con la recuperación de su dignidad, sus derechos, su seguridad, seguridad en una educación pública, una sanidad pública y una vejez digna. Las y los jóvenes de nuestros días no tendrán vejez digna de seguir así las cosas. Luego no entiendo como padres que dicen amar a sus hijos puedan votar al tripartito neoliberal, a las derechas conservadoras o al socioliberalismo castrado, que no van a revertir la tendencia pues creen en la necesidad de la austeridad y consideran la inversión pública –en España una de las más bajas de Europa- como un gasto.

Tampoco los inventos. La oligarquía dominante es un clásico. Es cierto que el panorama induce a pocas alegrías. Marketing en lugar de ideas, discurso y trabajo serio. Pero lo cierto es que las palabras que dijera hace ya decenios Pablo Iglesias el gran apóstol socialista y organizador obrero, sin organización de la clase, sin un partido obrero, sin sindicatos combativos y organizados a la vez, nada será posible.

Hemos regresado al capitalismo “manchesteriano” del siglo XIX, nada pues más antiguo que las recetas neoliberales, conservadoras o de Ciudadanos, por ejemplo. Hemos regresado a los jornales, las proletarias que sin saber que lo son trabajan como burras en tiendas de Zara, en grandes superficies o hacinadas en centros comerciales insalubres y repletos de personas, muchas tan pobres como ellas mirando, pasando en tiempo y paseando, pues no pueden comprar y si lo hacen es de rebajas o lo más sintético y barato posible.

Si nos podemos tomar una caña, nos la servirá un camarero que igual es grado en Trabajo Social o Bellas Artes, contratado o contratada por dos horas diarias, un mes de contrato, pero trabajando diez horas y haciendo lo que antes hacían dos camareros profesionales cobrando cuatro veces más. Esa es la sociedad que Rajoy, pero antes Zapatero nos han construido a órdenes del IBEX, las multinacionales privadas, siempre privadas y la banca subvencionada por el Banco Central Europeo.

Por eso desde el socialismo democrático llamamos a derribar esa muralla del austericidio impuesto por los poderosos, por los poseedores.

Por Carlos Martínez García
Miembro de Alternativa Socialista
03-11-15
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