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21 mar. 2015

Revuelta Generacional

Un lema en una plaza del movimiento del 15-M: "Nos tenemos que mover ya" / NÚRIA
Un lema en una plaza del Movimiento del 15-M: "Nos tenemos que mover ya" / NÚRIA


   No lo notas. No lo ves. No sabes de dónde viene ese murmullo. No entiendes nada de lo que está pasando. Pero el suelo se está moviendo bajo tus pies. Aparecen las primeras grietas. Hay una revolución en marcha. Es un cambio de generación. Lo siento, mi generación está ganando.

Hay un consenso general que dice que la Generación de la Transición copa la mayoría de lugares de poder entre los creadores de opinión, los medios de comunicación mayoritarios, los partidos políticos y, en general, los que cortan el bacalao. Los jóvenes demócratas, europeístas y barbudos que hicieron la Transición todavía mandan hoy. Son un tapón generacional. Sí, es verdad. Pero está sucediendo un fenómeno nuevo. No se han dado cuenta de que su poder está moribundo. Su viejo sistema, con el que lo controlaban todo, está resquebrajándose por dentro. La Política, tal como la entendían. La Empresa y el Sindicato, tal como la entendían. La Comunicación, tal como la entendían. El Modelo Cultural y el Consumo Cultural, tal como la entendían. 'Walking Dead'. Ahora mismo, aquellos hombres -la mayoría son hombres- continúan sentados en las butacas del Círculo Ecuestre, del Ateneu Barcelonès o del sindicato UGT, pero su poder absoluto está difuminándose.

Esta es la historia de una revolución generacional en marcha. En la Política, la Comunicación y la Cultura. Terrenos hasta ahora vetados a una juventud que ya no es joven. Nuestra particular Generación Perdida nacida durante la Transición (1974-1985) había quedado taponada por la Generación T (1945-1965), la que lideró la Transición y los que venían inmediatamente detrás. La Generación que fue a la EGB, un sistema escolar que va desde 1971 hasta 1997, es la más preparada de la historia, no tiene ningún tabú del pasado, no tiene miedo de fracasar y es absolutamente indisciplinada. Entre 30 y 39 años hay 1,2 millones de catalanes . Son la primera generación en la Historia de Cataluña que ha vivido toda su vida en democracia. Son la primera generación de la Historia de Cataluña que nunca ha tratado de usted a sus padres y abuelos. Son la primera generación de la Historia de Cataluña que ha viajado al extranjero de forma masiva, aunque sea en aerolínea de bajo coste o de mochilero. Tienen hoy entre 30 y 40 años. Cuando estaban en la universidad, llegó Internet y lo cambió todo. Lo aprovecharon. No necesitan ninguna Mayo del 68 porque nacieron liberados. No necesitan ninguna Vietnam porque casi ninguno de ellos ha hecho la mili. No tienen mitos que todos murieron jóvenes.

Un día, en la redacción del diario 'El Punt' , me quejé amargamente que no había espacio para los jóvenes en el Parlamento, en las tertulias de televisión, a las cátedras universitarias o en el mundo cultural. Unos señores, la mayoría hombres, claro, y de más de 50 años lo dominaban todo desde hacía 20 o 30 años. Eran prácticamente los mismos apellidos de siempre. Estaban en todas partes. Entonces, uno de esos "señores", Manuel Cuyàs, que era director adjunto de "El Punt ', me respondió con la audacia que le caracteriza:" Deja de quejarte y propone algo para cambiarlo. Sustituye hacernos, va! ". 'Zasca'. "Atrévete", venía a decir el maestro Cuyàs . Quejarse era demasiado cómodo, demasiado barato. Mis amigos periodistas solíamos ir a tomar una cerveza y criticar lo mal que lo hacían nuestros 'jefes' de "El País ', de" El Periódico', de la SER o "El Punt Avui '. El problema era que a la edad en que nosotros tomábamos cervezas criticando la Generación T ellos ya estaban montando partidos políticos, sindicatos, medios de comunicación o haciendo películas que hoy son el pilar de nuestra sociedad.

Felipe González, que tenía 32 años cuando consiguió ser secretario general del PSOE, cumplía apenas los 40 cuando ganó las elecciones de 1982 con mayoría absoluta. Adolfo Suárez, que sólo tenía 37 años al ser nombrado director de la TVE franquista, llegó a presidente del Gobierno con 44 años. Narcís Serra tenía 36 añitos cuando se llevó las primeras elecciones municipales de Barcelona tras la dictadura y 39 años cuando fue nombrado Ministro de Defensa. Maragall le sustituyó en la alcaldía con apenas 41 años. El convergente Miquel Roca tenía 38 años cuando se convirtió en uno de los padres de la Constitución española. Un joven de 31 años llamado Mas era concejal del Ayuntamiento de Barcelona. Josep Lluís Carod-Rovira, con 30 años, fue nombrado jefe de los servicios territoriales de Cultura de la Generalidad en Tarragona en 1982 y con 36 años ya era diputado.

El primer director de "El País ', Juan Luis Cebrián, tenía 32 años. El primer director de "El Periódico de Catalunya ', Antonio Franco, era aún más joven: 31 años. El primer director de la "Hoy ', Josep Faulí, estaba a su lado un dinosaurio: tenía 44 años. Increíble, pero cierto.

Hablo de política y de periodismo, pero eso pasaba en todos los ámbitos.

Manuel Vázquez Montalbán publicó a los 32 años su obra 'Crónica sentimental de España' y los 33 años el primer libro del detective Carvalho. Terenci Moix ganó el Planeta con 44 años. Oriol Bohigas destacó diseñando edificios a finales de los sesenta y principios de los setenta cuando bordeaba los 40. Pedro Almodóvar tenía 31 años cuando dirigió 'Pepi Luci, Bom y Otras chicas del montón' y 39 años cuando llegó al éxito mundial con 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'. Etcétera, etcétera ...

La Generación T nos ha arruinado
Hoy, 30 años después de llegar al Poder en los años ochenta, la Generación T lo copa todo. El fenómeno está perfectamente explicado en este post en el blog de ​​José Sala, ambientólogo y hoy emigrado a Noruega, bajo el provocativo título "La Generación T nos ha arruinado" .

Son hijos de los años cincuenta y sesenta, en pleno franquismo. Hijos de la Guerra Fría, de Tintín, los tranvías y del blanco y negro. Cantaban "Érase una vez", con la paz en el cuello, la flota en el muelle, y la lengua en el culo, con los símbolos arrinconados, el agua en la fuente, las restricciones y el hombre del saco. Tiempo de "Una, Grande y Libre", "Metro Goldwyn Mayer", "El toma o el deja", "Gomas y lavajes", Panellets y sabañones; Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Son hijos del miedo. Del qué dirán. Del "hijo, no vayas a la manifestación, porque es peligroso". Eran jóvenes cuando Franco agonizaba. Ellos y sus padres sufrieron muchísimo -una guerra civil, el fascismo, el hambre, la posguerra, el gris para conseguir dejarnos una vida digna. Consiguieron una jornada laboral digna, vacaciones pagadas y, incluso, algunos una segunda residencia en la playa. Entraban a trabajar con 16 años en una empresa y acababan jubilándose. No lo tuvieron nada fácil. Sudaron, lucharon y lo consiguieron.

Una de esas mujeres nacidas en la mitad del siglo XX, la escritora y profesora de la Universidad Pompeu Fabra Mercè Ibarz, reconoce en un sensacional artículo que fueron unas generaciones "afortunadas" por haber vivido la mayor época de paz y crecimiento económico de la historia en la Europa Occidental. "Somos los hijos de la Guerra Fría, somos las hijas del Estado del Bienestar que una vez existíamos" , concluye. Pero a veces nuestros padres y abuelos parece que no vean que nosotros estamos perdiendo todo aquello por lo que ellos lucharon. Se imaginan qué significa social y culturalmente un 52% de paro juvenil? Seremos realmente la primera generación que vive peor que sus padres? A menudo dicen: "No sé qué demonios pasa con los jóvenes de ahora". No estudian, no trabajan, no tienen valores, no se esfuerzan, son hedonistas, lo han tenido todo hecho. Seguramente tienen una parte de razón en la crítica. Pero, después, que nadie se queje si decidimos romper el tablero.

Hoy, aparentemente, no parece que nada haya cambiado. Todos nuestros políticos actuales vienen de aquella generación: Artur Mas (58), Mariano Rajoy (59), Duran (62), Rubalcaba (63) y Cayo Lara (63) . "A los gobiernos catalán y español no se sienta nadie con menos de 40 años", explica el amigo José Sala en su blog. "La media de edad de los gobiernos españoles no ha parado de subir desde los 41 años de media del primer Gobierno de González hasta los 55,5 años de los ministros de Rajoy", concluye. 'Outsiders' del PP como Esperanza Aguirre tienen ya 63 años y referentes del catalanismo como Muriel Casals, de Òmnium, 69, y Carmen Forcadell, de la ANC, 58. El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, tiene 56 años. La nueva fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, tiene 58 años. Los sindicalistas también son viejos 'rockeros': Josep Maria Álvarez, de UGT, 58 años, y Juan Carlos Gallego, de CCOO, 60. Todos ellos pudieron ver en la televisión como el hombre llegaba a la Luna y leyeron los diarios que habían matado al Che Guevara.

Ya no hablamos de la élite del mundo empresarial : Isidro Fainé, de La Caixa, tiene 72 años; José Oliu, del Banco Sabadell, 65 años; Salvador Alemany, de Abertis, 70 años; Antonio Brufau, de Repsol, 66 años, o Salvador Gabarró, de Gas Natural, 79 años. José Manuel Lara murió con 68 años. El más joven entre los más grandes empresarios catalanes es Isaac Andik, con 59 años. Lógicamente, el presidente de la patronal Fomento no podía ser menos: Joaquim Gay de Montellà, 64 'tacos'. Os recuerdo sólo que Mark Zuckerberg, uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, tiene poco más de 30 años, o que Sergey Brin y Larry Page, los fundadores de Google, tienen ahora 41 años. Un hito que sería rarísima en Cataluña.

A los medios de comunicación, todo sigue bajo control. El director de 'La Vanguardia', Màrius Carol, tiene 61 años; el de "El País ', Antonio Caño, tiene 58 años (y hace 33 años que trabaja en el mismo medio), y el de TV3, Eugeni Sallent, es un' joven 'de 52 años. El nuevo director del CCCB, Vicenç Villatoro, tiene 57. En el mundo de la cultura catalana, Quim Monzó ya calza 63 años; Sergi Pàmies, 55; Enrique Vila-Matas, 66; Ferran Torrent, 63; Ventura Pons, 69. Incluso los 'jóvenes' Albert Sánchez Piñol, 50, y Javier Cercas, 53. Los tertulianos de radios y de televisiones tienen entre 45 y 60 años, pero la media se acerca más a los 50 años, según un estudio del observatorio de medios Media.cat , Cuní, Antich, Barbilla, Navidad, Rahola, Ramoneda, Gabancho, Sardà, Culla o Puigverd, todos tienen una cosa en común: son nacidos en los años cincuenta. Es lógico que hablen como hablan. Vivieron otro mundo. No tiene nada que ver -nada! - Con nuestro mundo. A mí me gusta escuchar los partidos del Barça en Catalunya Radio, con el Puyal. A sus 65 años en diez haber visto de todos los colores, en el Camp Nou.

Una plaza de profesor en la universidad es una meta casi imposible para los hijos de la EGB a pesar de ser la generación con más doctorados y másters. Las mejores mentes de nuestra generación han quedado en profesores asociados cobrando entre 250 y 400 euros para hacer clases. Todos los rectores de universidades catalanas también nacieron en los años cincuenta! Mis mejores profesores, al tiempo compañeros, al doctorado en Periodismo casi -o sin el casi- comenzaron escribiendo crónicas sobre las luchas políticas de la Transición.

Seguiremos teniendo referentes intelectuales de la talla de Xavier Vinader, August Gil Matamala, Pere Casaldàliga, Salvador Giner, Salvador Pániker, Josep Fontana, Marina Subirats, Arcadi Oliveres, Dolors Bramon, Rosa Regàs, Moisès Broggi o Vicenç Navarro. Tendremos siempre en el corazón la superviviente de los campos nazis Nieves Catalán. Leeremos los reportajes de Galeano, Kapuscinski, Vázquez Montalbán, Montserrat Roig o Huertas Claveria. Queremos seguir aprendiendo mucho de vosotros. No es ninguna guerra generacional. Sois nuestros referentes. Ahora dejadnos hacer. Este artículo-manifiesto no quiere ser un reproche ni una queja. Quiere ser un aviso.

Aquí os presento la revolución
Un tsunami son una serie de olas masivas que llegan minutos u horas después de que se produzca un terremoto dentro del mar. Las olas, en alta mar, no se notan. Pueden llegar a los tres metros. Pero avanzan a gran velocidad. Alcanzan los 700 kilómetros por hora. Cuando llegan a la costa, ya no hay nada que hacer. Se acerca un tsunami. Será de izquierdas o de derechas, hombres o mujeres, catalanes o españoles, 'indepen' o no 'inde' ... pero son una generación que ha llegado para quedarse. No pasarán porque ya han pasado. No llamaron a la puerta con respecto: han entrado por detrás y ya están dentro. No se dio cuenta casi nadie, pero entraron en el escenario, dando un golpe sobre la mesa, en los últimos dos o tres años. Son tan presuntuosos que quieren dirigir el país.

Es la Revolución de la Generación EGB, de la Generación Perdida o de la Generación D (de democracia).

La hipótesis 'Revuelta Generacional' sólo cojea por la cuestión empresarial. Dieciséis de los 35 presidentes de las empresas del Ibex 35 tienen al menos 65 años, y de esta cifra la mitad han cumplido ya los 70 años. Cuatro de cada diez consejeros de las grandes empresas españolas y catalanas tienen entre 61 y 70 años. Se ha hablado mucho de los jóvenes emprendedores catalanes que triunfan en el mundo. Pero no tienen pinta de mandar pronto en los grandes centros de decisión económica.

Pero fíjese en estas edades y en estos personajes.

Bordean los 40 años 'jóvenes' como el consejero Santi Vila , el diputado revelación David Fernández , la alcaldesa de Santa Coloma y voz emergente del PSC Núria Parlon, el alcaldable por Barcelona Ada Colau o, aún más joven, la diputada de ICV en el Congreso Laia Ortiz . Son ya las nuevas voces de la política catalana.

La televisión está cambiando gracias a 'quarantanyers' catalanes como Jordi Évole, Risto Mejide y Toni Cruanyes o, aún más jóvenes, como Ariadna Oltra , que a sus 35 años lidera el 'prime time' en TV3. Y la prensa ya no será nunca más lo que fue. Ignacio Escolar, el director de "Eldiario.es ', tiene 41 años, pero ya apuntaba maneras: fue uno de los directores de periódico más jóvenes de España cuando a los 32 años ya encabezaba 'Público'.

Atentos a este nombre. El director de la Open Society Initiative for Europe, la fundación Soros por Europa, es un tío de 40 años: Jordi Vaquer, que con 30 años y pico ya era director del CIDOB (Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona ). Poca broma!

Pero algunos políticos del presente, sobre todo español, son aún más jóvenes. Pablo Iglesias , líder de Podemos y candidato a presidir un Gobierno, tiene 36 años. Nació en octubre del 78. En aquella época, Mariano Rajoy ya se había quitado la plaza de registrador de la propiedad en Pontevedra. El número 2 de Podemos es aún más joven. Íñigo Errejón , una de las voces con más futuro de la política española, tiene apenas 31 años. Antes de nacer él, Felipe ya había ganado las elecciones con el PSOE. La cosa no termina ahí. El presidente de Ciudadanos, que acaba de dar el salto a la política española, Albert Rivera , es a su lado un veterano de 35 años. Mientras que quien será candidato de Izquierda Unida, Alberto Garzón , nació hace sólo 29 años.

En Cataluña, la crisis de régimen no ha golpeado tan duramente la demografía política. La media de edad de los diputados al Parlamento bordea los 45 años. Pero ya hay recambio. Aparte de los Villa, Fernández o Parlon, han aparecido en el tablero de ajedrez catalán el diputado y alcalde convergente de la Sede Albert Batalla (37 años), la secretaria general de Podemos Gemma Ubasart (36 años), el negociador de los presupuestos de ERC Pere Aragonés (32 años), el diplomático y eurodiputado de ICV Ernest Urtasun (32 años), la vicesecretaria de Estudios del PP en Cataluña Andrea Levy (30 años) o el eurodiputado del PSC Javi López (29 años ).

Incluso el juez del 'caso Gürtel' y del 'caso Bárcenas', Pablo Ruz , tiene apenas 39 años. Rarísimo en la carrera judicial.

Ah, por cierto, el nuevo presidente griego,  Alexis Tsipras , está en boca de toda Europa a sus 40 añitos.

En el mundo del periodismo comienza a haber jóvenes no tan jóvenes en puestos de alta responsabilidad. Joan Foguet (1980), director de La Red; Jofre Llombart (1975), número dos del Basté en Rac1; Tian Riba (1974), asomándose en TV3, o Jordi Graupera (1981) con columna en 'La Vanguardia'. Y en la cultura el relevo debe pasar ya de una vez. Quien pierde los orígenes pierde la identidad, sí, pero debemos avanzar para construir un futuro (im) posible. Feliu Ventura, a los 38 años, ya tiene que ser nuestro Ovidio. Samuel Aranda, un fotógrafo con el World Press Photo que es de Santa Coloma y tiene 35 años, ya tiene que ser nuestro Gervasio Sánchez. Y un director de cine triunfando en el mundo con 39 años como Juan Antonio Bayona debe ser nuestro Pedro Almodóvar.

Ya no os cuento como viene de fuerte la generación anterior, la de los 20 a 30 años. Lo tienen mucho más difícil, pero nos superarán.

Qué demonios piensa la Generación Perdida?
Cataluña tiene que pasar, como diría Manuel Castells, de la identidad de la resistencia a la identidad proyecto.

Son la generación que creció con la EGB. Su infancia es el Naranjito y 'Barrio Sésamo', pero también con los primeros 'Club Súper 3' y 'Dragon Ball'. Crecimos con la música 'grunge' de los noventa (con Kurt Cobain suicidándose en abril del 94) y con las 'pelis' del cine 'indie' de Estados Unidos o del nuevo especímenes español -con 'Reality bites 'o' Historias del Kronen ' , como 'pelis' generacionales.

Vieron que el Barça, que siempre lo perdía todo, pasaba a ganar todo. Eran adolescentes cuando su ciudad, Barcelona, ​​era sede de los mejores Juegos Olímpicos de la historia. No tenían ningún complejo de inferioridad. Fueron los primeros en viajar por Europa con Erasmus y con vuelos baratos de easyJet. No tendrán casa en la puta vida, pero han pasado fines de semana en Berlín, Lisboa, Roma o Londres. Hablan idiomas. Una buena parte tuvieron la opción de ir a la universidad. Un detalle curioso: casi en todos los casos, sus años de despertar universitario coincidieron con los ocho años de Gobierno de Aznar: 1996-2004. No es un detalle menor. Se socializar políticamente en un ambiente de mayoría absoluta, guerras de Irak y trasvases del Ebro.

Cuando eran adolescentes,  Fukuyama escribió que la Historia había terminado . Decía que la Historia como lucha entre ideologías había llegado a su fin para dar inicio a un mundo de democracias liberales que salía vencedor contra las utopías del siglo XX. Era el 1992 y la generación nacida durante la Transición tenía entre 10 y 11 años de Íñigo Errejón y los 18 años de David Fernández, Ada Colau y Núria Parlon. A esta generación le dijeron: "Estudiar, trabajar y su vida será tranquila y maravillosa". La Historia se ha acabado? Pues no: ni la vida era maravillosa ni la Historia había terminado. Nuestra generación, incluso los que tienen una ideología liberal, vienen marcados por: la revuelta zapatista en Chiapas ("Mandar obedeciendo"), el movimiento antiglobalización ("Otro mundo es posible") y la caída de las Torres Gemelas de Nueva York (y el posterior "No a la guerra"). El impulso del Movimiento del 15-M y el auge independentista terminaron de forjar las ganas que pase, por fin, algo.

El politólogo Jordi Muñoz , de nuestra misma generación, explicaba recientemente en un artículo en el diario 'Ara'  que Podemos podía analizarse también como un golpe sobre la mesa de la Cultura de la Transición por parte de la juventud . "El activismo universitario, los centros sociales ocupados y, posteriormente, el 15-M también han sido centrales en la trayectoria del núcleo activista de Podemos. Una de las derivadas que el Movimiento del 15-M tuvo en este entorno fue la reflexión sobre la necesidad de dar el salto, sin complejos, a la política institucional. En parte, motivada por la frustración del fin de las protestas y, en parte, quizás por una cierta conciencia generacional: sectores jóvenes que ven su ascenso bloqueado y consideran que ha llegado su momento ".

El auge del independentismo que vive Cataluña es también, entre otras muchas cosas, un fenómeno generacional. En general, según la mayoría de encuestas, los jóvenes de entre 16 y 29 años son más partidarios de la independencia. Cuanto más aumenta la franja de edad, menos apoyos tendría un Estado independiente. No tienen ningún miedo del futuro.

Somos, pues, una generación que hemos visto nuestro ascenso bloqueado y hemos decidido que ha llegado nuestro momento. Hoy. Ahora. Ya. No queremos esperar más.

No tenemos miedo.

Nos creemos sobradamente preparados.

Somos un poco arrogantes.

Tenemos todas las contradicciones y todos los mitos mal curados.

Tenemos ganas de que pase algo.

Ha llegado nuestro turno.

No tenemos nada que perder porque no tenemos casi nada.

El Martí Sales , que saldrá a los libros sobre nuestra generación como uno de los escritores y pensadores más importantes, reivindicaba hace poco en un artículo en la revista 'Proceso', de CRÍTICO, nuestro "derecho a equivocarnos" .

"Hacemos, equivocamos nos, rehacemos, volvamos a equivocar, y que ésta sea nuestra fuente de energía inagotable [...]. Hay mucho trabajo por hacer. No pediremos permiso para nada y menos para equivocarnos: el error es la patria común de la humanidad y queremos nuestro trozo "

Martí Sales, 
12 de marzo 2015
Nuestro trozo
Fuente



PD-1: Esto es un artículo-manifiesto-provocación. Conozco todo casos en el mundo de la política y del periodismo. Pero seguro que vosotros conocéis más casos en su campo: la ciencia, la informática, la moda, el diseño, la cultura, la justicia ... Escribir, si se quiere, más ejemplos en los comentarios del artículo.

PD-2: Primeras quejas de la Generación de los nacidos entre 1965 y 1974. Dicen que son "la generación bocadillo", entre la Generación T y la que quiere revolucionar todo. Os propongo que escriba su artículo-manifiesto. Vosotros os conocéis mejor que nadie.


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