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16 jul. 2013

En Europa y EEUU, hay miedo a cómo puede terminar el asunto Bárcenas

Página web de BBC News en la tarde del lunes.
Página web de BBC News en la tarde del lunes.

No se sabe a qué inversores internacionales habrá consultado Luis de Guindos para afirmar que no detecta inquietud alguna en esos medios tras las últimas revelaciones del asunto Bárcenas. Pero los periódicos que suelen formar la opinión en esos ambientes tienen una impresión muy distinta de la del ministro: están convencidos de que el escándalo ya ha limitado, y limitará aún más, la capacidad de maniobra del Gobierno para actuar contra la crisis económica y están convencidos de que eso terminará, más bien pronto que tarde, por reflejarse en los mercados: tanto el Financial Times como el Wall Street Journal, los dos diarios que más se leen en el mundo de los negocios, vaticinan que la prima de riesgo española está llamada a subir.

Esto ha escrito el Financial Times –que ha seguido puntualmente y de forma extensa todas las novedades que han surgido en las últimas semanas en torno al caso Bárcenas– en su edición del lunes, en la que se daba por hecho que el extesorero del PP iba a confirmar al juez Ruz sus recientes declaraciones a El Mundo: "Eso debilitará aún más la posición del Gobierno, cuando sus principales ministros se esfuerzan desesperadamente por convencer a los votantes y a los inversores extranjeros de que la largamente golpeada economía española está empezando a salir del agujero".

Las informaciones en torno a Bárcenas han tenido un importante reflejo en los diarios de referencia de toda Europa. El tono ha sido generalmente comedido. Particularmente en los diarios alemanes, que, sea cual sea su color, no parecen desear que el escenario político europeo estalle a sólo dos meses de las elecciones germanas. Y deben tener claro que una crisis de ese tipo en España tendría efectos mucho mayores y trascendentes que la recientemente ocurrida en Portugal que, no obstante, ha inquietado bastante y agudizado las dudas sobre la capacidad de la política oficial europea para salir de la recesión.

Le Monde, un diario generalmente moderado en sus valoraciones, ha sido menos pacato y ha llegado al punto de utilizar el grito que se ha oído en una de las últimas manifestaciones sobre las preferentes –"Esto es la cueva de Alí Babá"– como titular de un largo artículo sobre el caso Bárcenas, uno de los varios que el diario francés ha dedicado al asunto en las últimas dos semanas.

Ningún analista ha hecho pronósticos tremendistas sobre lo que puede ocurrir en el escenario político español a corto plazo. Para todos ellos está claro, y se ha subrayado con profusión, que la sólida mayoría parlamentaria del PP impide que presiones políticas externas fuercen una crisis de gobierno, y aún menos la dimisión de Rajoy. Pero la percepción es que el problema va bastante más allá de eso. El más claro, y más duro, al respecto ha sido el New York Times que en su primera página del 12 de julio titulaba: "La verdadera crisis española es el vacío de liderazgo".

El artículo añadía: "El resultado (del asunto Bárcenas) es menos una crisis para Rajoy –aunque esté resultando muy dañado en los sondeos– que para España, para su moral nacional y para la credibilidad de sus instituciones". El Financial Times ha hablado de "ruptura política" y analistas de ese diario, así como del New York Times y del Wall Street Journal, entre otros, creen que en el terreno económico la consecuencia directa del escándalo es que éste será la prioridad del Gobierno, dejando en muy segundo lugar su acción contra la crisis. Casi todos ellos opinan que eso está ocurriendo ya –el hecho de que De Guindos tenga que hacer las declaraciones citadas más arriba así lo confirma, porque ese no es, ni mucho menos, su papel–, pero todos temen que va a seguir ocurriendo en el futuro, porque tienen bastante claro que el escándalo seguirá estando aún durante muchos meses en las primeras páginas.

Finalmente, y para contextualizar lo anterior, la impresión de los expertos más creíbles es que la crisis no cede: los pronósticos de la mayoría de ellos se acercan más al pesimismo expresado por el FMI –que la semana pasada ha dicho que el crecimiento económico europeo volverá estar cerca del cero en 2014– que a las buenas intenciones de otras fuentes. Y, al tiempo, sigue viendo negros nubarrones ciñéndose sobre el horizonte financiero europeo. No sólo porque la posibilidad de la unión bancaria en la eurozona aparece cada vez más lejana, sino porque la situación de los bancos europeos –incluidos los españoles– preocupa cada día más: entre otras cosas porque la recesión misma ahonda más los agujeros que tienen en sus cuentas. "Que Mario Draghi ha anunciado que los tipos de interés seguirán muy bajos todo el tiempo que haga falta quiere decir que el presidente del BCE es más pesimista que yo sobre la marcha de la economía europea. Y yo creía que eso no era posible", ha escrito Wolfgang Munchau en el Financial Times.

Carlos Elordi
15/07/2013 

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