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7 mar. 2016

8 de Marzo, ¡Vivan las trabajadoras del textil!


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Para muchas personas en todo el mundo el 8 de Marzo es un día para recordar a aquellas obreras textiles que en el invierno de 1857 salieron a las calles de Nueva York.



"Por cada mujer fuerte, cansada de tener que aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de tener que parecer fuerte" Anónimo

Se acerca el 8 de Marzo y, como cada año, los medios de comunicación dedicarán páginas, programas e informativos especiales dedicados al Día de la Mujer, dando cuenta de las múltiples iniciativas y actos que con motivo de esta fecha se realizarán a lo largo y ancho de nuestro país. Mientras, seguirán sin resolverse en los centros de trabajo, en la sociedad y en el mundo, discriminaciones, abusos, violencia hacia las mujeres. Queda mucho por hacer y por luchar.


Para muchas personas en todo el mundo el 8 de Marzo es un día para recordar a aquellas obreras textiles que en el invierno de 1857 salieron a las calles de Nueva York, y a las más de 15.000 que en marzo de 1908, medio siglo más tarde, marcharon por la misma ciudad al grito de “¡Pan y rosas!”, sintetizando la exigencia de mejora de sus condiciones de trabajo, de una jornada laboral de 8 horas, de igualdad salarial, cuestiones pendientes aún hoy en muchas empresas, y por el derecho de las madres a amamantar a sus hijos durante las 10 horas de trabajo. Y un día de homenaje a las 140 obreras que fueron asesinadas en la madrugada del 25 de marzo de 1911 al arder la fábrica textil Triangle Shirtwaist en la que trabajaban, porque los propietarios habían bloqueado todas las salidas.

El 8 de Marzo es una buena fecha para reivindicar el trabajo de miles de mujeres sindicalistas luchadoras del textil y la confección de todo el mundo. Sindicalistas que han escrito páginas heroicas del movimiento sindical que en la mayoría de las ocasiones, injustamente, no consta en los libros. Luchadoras de ayer en los talleres e industrias europeas y de EEUU, que hoy siguen escribiendo sus luchas en el norte de África, en Asia, en las maquilas de Centro América, mujeres que son la principal riqueza de sus países, que tejen y cosen para las grandes marcas de la moda, que crean sindicatos y luchan por unas condiciones dignas de trabajo y de vida.

Este 8 de Marzo es una buena ocasión para recordar la gran  importancia que tuvieron para el movimiento obrero de nuestro país, y para los derechos de las mujeres trabajadoras, las duras huelgas que en los años 1976 y 1977 protagonizaron las más 6.000 trabajadoras de la empresa Induyco de Madrid en defensa de unas reivindicaciones tan antiguas, pero también tan actuales, como la mejora del salario y la reducción de la jornada, la creación de una guardería, el cobro del cien por cien del salario real durante el embarazo, la supresión de las categorías  profesionales discriminatorias, la igualdad salarial para trabajos de igual valor, el respeto personal y el fin del autoritarismo empresarial.

Y fue otro 8 de marzo, en este caso del año 1977, cuando se escribía otra página de la historia de la lucha sindical y por los derechos de la mujer. Ese día las cientos de huelguistas de Induyco, reunidas en asamblea en la iglesia de Moratalaz (Madrid), acordaban terminar su dura huelga que había durado más de un mes.

Las trabajadoras de Induyco protagonizaron una dura lucha en esta empresa que sembró una cultura sindical de diálogo y acuerdos que, con las crisis y problemas vividos en el textil, ha representado una referencia positiva para el conjunto de este sector industrial. Una semilla de la que brotó, durante décadas, una representación sindical que, desde una sólida afiliación a los sindicatos, ha sido un ejemplo de activismo por sus conquistas en favor de los derechos de la mujer y de compromiso con todas las luchas sociales.

Más allá de los actos institucionales que se celebrarán el 8 de Marzo, sería bueno no olvidar que empezó siendo el “Día de la Mujer Trabajadora”. Y con ello poner luz a las miles de luchas y al sacrificio de millones de mujeres trabajadoras de todo el mundo, protagonistas de la historia del movimiento sindical, que han quedado ocultas en demasiadas ocasiones, como una discriminación más hacia la mujer. Es una buena ocasión para renovar compromisos e impulsar nuevas iniciativas, desde la acción sindical, social y política, para la defensa de tantos derechos aún pendientes por conquistar en el trabajo y en la sociedad. Por esto, a la vez que hemos querido recordar como un ejemplo más entre muchos la lucha de las trabajadoras de Induyco por los derechos de la mujer, queremos gritar: “¡Vivan las obreras del textil! ¡Viva la lucha de todas las sindicalistas del mundo!

Por Quim González Muntadas
03 de Marzo de 2016
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