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6 ago. 2015

Un empleo de mierda

Frente a las albricias del Gobierno y sus corifeos, la realidad es tozuda y da la razón, un día sí y otro también, a quienes venimos advirtiendo de que con Rajoy se está creando un empleo de mierda. Un empleo inestable, ocasional y mal pagado, que ayuda a salir del paso a quienes no tienen otra alternativa que el paro, pero que difícilmente les sirve para poner la base del más modesto proyecto vital.

La semana pasada ya ofrecimos aquí algunos datos incontestables sobre la verdadera situación del mercado laboral, tres años y medio después de que el PP recuperara el poder bajo la taimada promesa de arreglarlo de inmediato. 286.500 empleos destruidos, 335.600 contratos indefinidos menos, 355.700 trabajadores más a tiempo parcial: ése es, por ahora, el pírrico balance de las duras políticas de Rajoy.

Como sólo dos de cada tres asalariados tienen un empleo fijo y a jornada completa, no es extraño que 1.323.300 se declaren insatisfechos, entre ellos los 704.400 universitarios que ocupan un puesto inferior a su cualificación. Tampoco puede sorprender a nadie que, en estas circunstancias, 428.400 personas hayan desistido de buscar trabajo o se hayan visto empujadas a intentarlo en el extranjero.

El empleo de quita y pon -que debe de hacer las delicias de los empresarios por la delectación con que recurren a él- se ha adornado con sueldos que muchas veces atentan contra la más mínima dignidad. No es nada original, pero viene a cuento recordarlo: los mileuristas son hoy unos envidiados, cuando antes de la crisis no despertaban en el resto de los trabajadores nada más que compasión.

Aparte del desánimo creciente, sobre todo de los más jóvenes y de los que tienen muy difícil reincorporarse en condiciones razonables al mercado laboral, todo ello está teniendo también graves consecuencias en las cuentas de la Seguridad Social. Con empleo de peor calidad y sueldos de miseria, la recaudación por cuotas ha bajado a razón de 300 millones de euros mensuales; o sea, unos 3.500 al año.

Se entiende así que el Gobierno, para seguir pagando las pensiones, haya tenido que recurrir masivamente al fondo de reserva, que ahora cuenta con 25.000 millones menos (un 38%) que al cierre de 2011. Si las cosas no cambian, según los expertos, la hucha se habrá agotado en 2024, con lo que la legislatura de Rajoy habrá servido para joder a los trabajadores no sólo antes sino también después de que se jubilen.

Por Vicente Clavero
31-07-2015
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